Guardó una hamburguesa de McDonald’s por 20 años y el resultado fue aterrador


Hamburguesa, el sabor de la muerte…

En 1995, un par de amigos australianos llamados Eduard Neetz y Casey Dean compraron un par de hamburguesas en un restaurante, pero por alguna razón uno de ellos no sintió tanta hambre y prefirió no comerse su hamburguesa. Para no tirar su comida a la basura, ambos tomaron la decisión de llevar a cabo un experimento, guardarla en una caja con todo y envoltura y prometieron abrirla juntos, 20 años después. 





Cumplieron su promesa y después de tantos años descubrieron algo que ha dejado con la boca abierta al mundo entero. Cuando sacaron la hamburguesa de la caja, esta seguía exactamente igual a como la dejaron.
No tenia hongos, humedad, ni malos olores. 

Pero ¿por qué pasó esto?

La famosa franquicia se ha dedicado desde sus inicios a engañarnos con sus productos. 

Las hamburguesas que producen tienen un 48% de agua y las lechugas están tratadas con 11 diferentes tipos de químicos. Pero no solo eso, esa deliciosa y jugosa carne que todos disfrutamos esta hecha principalmente de tendones, lenguas, encías, párpados, hocicos y rabos del animal, cosas que se supone que el ser humano no debe comer pues dichas partes contienen bacterias mortales como la E.Coli, causante de la salmonela. Lamentablemente este monopolio de restaurantes utiliza una cantidad impresionante de conservadores, químicos e ingredientes sintéticos para lograr que sus alimentos luzcan apetecibles para seguir creciendo su imperio.  


El chef profesional J. Kenji Lopez-Alt quien hace cocina mezclada con ciencia, decidió hacer el mismo experimento. Cocinó sus propias hamburguesas con el mismo tamaño y forma que las del restaurante y al compararlas, descubrió que otro de los mortales secretos estaba en las cantidades exageradas de sal que este famoso restaurante de comida rápida usa en sus pro ductos. 



Las hamburguesas normales de esta empresa no se pudren por que además de estar hechas con tantos ingredientes artificiales, contienen cantidades impresionantes de sal en porciones de carne muy pequeñas, lo que causa que antes de pudrirse se deshidraten y claro,  sin agua las bacterias no crecen por lo que el aspecto del alimento sigue luciendo aparentemente normal. Aunado a esto, lo pequeño y delgado de la porción contribuye a que la humedad se pierda de forma rápida impidiendo que se pudra como sucedería con un alimento saludable. 


Ahora que sabes esto, ¿se te sigue antojando?

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