Encontró un ataúd enterrado en su patio. Cuando lo abrió toda la ciudad lloró de alegría


La familia Karner estaba feliz de haber comprado una casa. Era uno de los barrios viejos de San Francisco, California, pero no importaba; su esfuerzo valió la pena. A una semana de comenzar a vivir en ella decidieron realizar varias reparaciones. Jamás imaginaron que algo tan simple daría descanso a una familia que llevaba sufriendo más de 100 años. 

Los Karner se reunieron con el equipo de remodelación y rápidamente iniciaron las obras. Lo primero era excavar para colocar nuevos cimientos. Mientras los trabajadores hacían lo suyo uno de ellos sintió que su pala chocaba con algo. Llamó a su supervisor, pues no quería dañar algún tubo de drenaje, pero cuando sus amigos le ayudaron a seguir excavando, no podían creer lo que estaba ante ellos…





Se trataba de un ataúd de metal cerrado herméticamente, con dos ventanillas que dejaban ver lo que había dentro: una niña de casi dos años, de cabello dorado, con una flor entre las manos. Rápido avisaron a las autoridades para investigar de quién era ese cuerpo y practicar las pruebas necesarias, para ver si por medio de pruebas de genética se encontraba a algún familiar. 

La asociación “Garden of Innocence” (“Jardín de la Inocencia”) asumió todos los costos de la investigación, pues buscaba dar un entierro a esa pequeña desconocida, que fue nombrada “Miranda Eve”. Mientras tanto seguían realizándose las pruebas genéticas en la muestra que se tomó del cadáver. El cuerpo estaba bien conservado por lo sellado del ataúd; se descubrió que la niña había muerto 140 años antes y se encontró a un pariente lejano.



Al parecer la niña era en realidad Edith Howard Cook, quien hace 140 años fue robada de su hogar antes de cumplir su primer año. Fue un caso que conmovió a todo San Francisco, y es que al hacerse pública su desaparición la familia y los habitantes de la ciudad se organizaron para buscarla, lo hicieron por varias semanas y siempre mantuvieron la esperanza de algún día poder encontrarla. Lamentablemente al año murieron los padres, esta tragedia le puso fin a la búsqueda.  Pero después de tantos años los restos de Edith habían sido encontrados, Peter Cook, hermano mayor de Edith, recibió la noticia y rápidamente la ciudad conoció la historia, todo mundo en San Francisco volvió a demostrar su enorme cariño por la pequeña Edith, fueron millones de personas las que lloraron porque había sido encontrada, cientos de familias se acercaron a los parientes de la niña en honor a su memoria. En ese momento la ciudad de San Francisco cerró uno de los capítulos más conmovedores en toda su historia.

Pruebas médicas revelaron que Edith murió de marasmo, enfermedad que sufren los bebés que son dejados de amamantar de repente. Como Edith fue separada de su madre no pudo llevar el cambio de alimentación con normalidad, y las personas que la tenían no lo sabían. La niña enfermó y murió antes de cumplir 3 años de vida.



Por fin el misterio de la pequeña Edith había sido resuelto y su cuerpo descansa al lado de la madre que tanto la extrañó. Peter Cook y miembros de “Garden of Innocence” se esforzaron para que tuviera el entierro que merecía y para que sus restos quedaran al lado de sus familiares. Peter no tenía palabras para agradecer a todo San Francisco por el descanso que le habían dado a su familia.

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