Niño busca a su mamá en el cielo y llama a la policía; lo que hace el oficial hace llorar al mundo


¿Qué dirías a un pequeño que ha perdido a su madre? Muchas veces tenemos la idea de que la vida nos dará mucho tiempo al lado de nuestros padres, que los veremos envejecer, que ellos serán testigos de todas las etapas de nuestra vida, que estarán ahí por años para alentarnos, o que conocerán a sus nietos y les enseñarán maravillosas lecciones con amor. 



Pero en ocasiones los planes de Dios interfieren con la idea que nosotros tenemos de la vida. El día de hoy quiero compartir la historia de un niño que perdió a su madre, y por su corta edad se le dificultaba comprender por qué no regresaba a casa. Su papá le había explicado con paciencia y aguantando el llanto, que su mamá estaba en el cielo, que siempre lo cuidaría y estaría con él. 



Jerry esperaba día y noche a que su mamá regresara; a sus 5 años le parecía imposible entender cómo se había ido al cielo, él quería verla, la extrañaba mucho. 


Una noche de lluvia, preocupado llamó al número de emergencias y un oficial de policía le contestó de inmediato. Al preguntarle cuál era su urgencia se sorprendió, pues escuchó una vocecita que le decía: 


Oficial, mi mamá no ha regresado a casa desde hace muchos días. Mi papá dijo que fue al cielo, pero yo pienso que ya se tardó mucho y la extraño. Ayúdeme, por favor”.

El oficial Tommy Lee al inicio pensó que era una broma, pero la voz de tristeza y angustia le indicaba que no podía colgarle a un pequeño que sólo quería encontrar a su mamá. “¿Cuándo fue la última vez que la viste?”, preguntó. “En el hospital. Nos dijo a mi hermano y a mí que esperáramos en casa, pero nunca regresó, y mi papá dice que ahora está en el cielo. ¿Cómo puedo llegar ahí?

El policía, con un nudo en la garganta, dijo a Jerry que él podía comunicarse con su mamá y enviarle cartas al cielo atadas en hermosos globos rojos. Así ella las leería y podrían comunicarse para que no la extrañara tanto. “Verás que las leerá todas, será como si estuviera aquí”, aseguró. 


Jerry, lleno de ilusión, tomó sus crayones, unas hojas de papel y se echó al piso a dibujar y escribir como podía lo que había hecho cada día, y cada semana escribía una nueva carta a su mamá, la cual lanzaba al cielo atada a un hermoso globo rojo. Pero pasaban los meses y no tenía respuesta. 

El pequeño volvió a llamar a su amigo policía, y le dijo llorando que su mamá no había recibido sus cartas en el cielo, pues no contestaba. “¿Qué puedo hacer, Tommy? Sólo quiero que ella me abrace… ” El oficial no pudo contener las lágrimas; era padre e imaginaba el dolor que Jerry sentía. Así que le hizo una visita con su equipo de trabajo. 


Ese día el niño vio frente a su casa unas patrullas adornadas con hermosos globos rojos. Ahí estaba su amigo Tommy Lee con todos los oficiales; se acercó a Jerry y le dio todos los globos que pudo: “Tu mami dijo que no pudo acompañarnos, pero nos pidió que te dijéramos que no dejes de escribir, porque tiene una sorpresa muy especial para ti”.


El oficial Lee investigó un poco sobre el chico, habló con su papá, con sus maestros, y luego compró un regalo para él, escribió una carta y la dejó a escondidas en el buzón de su casa.

El niño perdía la esperanza y pensó que el policía le había mentido, pero un día le llegó una carta que lo llenó de ilusión:


Mi pequeño y lindo Jerry. Me encantaron los dibujos que hiciste, son hermosos. Estoy muy feliz de saber de ti. Al ver cómo pintaste mis ojos recordé los tuyos, que son tan lindos y encantadores. Con todo el amor del mundo. Mamá.

P.D. Siempre estaré a tu lado.


Desde entonces Jerry escribe cada semana una carta a su mamá, y sabe que ella las recibe porque al final del mes siempre le llega una respuesta acompañada de un regalo. Perdió a su madre, y aunque nunca podrá abrazarla de nuevo o aunque no esté físicamente en este mundo, ganó un ángel guardián llamado Tommy Lee, el oficial que le devolvió la esperanza.

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