Un mal hábito está destruyendo tu vida, no tus errores. 7 consejos para eliminarlo para siempre


¿Has sentido que tus errores o tus fracasos tienen más peso en tu vida que las cosas buenas? Quizá te has hecho la idea de que no tienes la suerte de otros, de que por más que te esfuerzas las cosas te siguen saliendo mal y, simplemente, de que esa es la vida que te tocó, eres así y no puedes cambiar. 

Ese pensamiento lo he escuchado infinidad de veces, pero en todas ellas he concluido lo mismo: es una idea que hace a la persona vivir en la mediocridad. Sé que son palabras fuertes, pero si tomas unos segundos para analizarlas, descubrirás que es el sustento de muchos malos hábitos que creemos normales. 


La mediocridad nos hace conformarnos y programa nuestra mente para resistirse al cambio. En parte se sustenta en el miedo, pues cuando nos preguntamos “¿y si las cosas salen mal?” o “¿y si no resulta?”, nos quedamos con lo que es seguro aunque no nos satisfaga. 




Como dije en mis redes sociales: un mal hábito te lleva a ser mediocre. Quizás crees que te gusta dormir mucho y te lo dices cada día, o que eres floja o flojo, inconstante; repites frases como "no tengo fuerza de voluntad" o "nada me sale bien". Y cuando alguien te desafía sólo dices: "Es que así soy yo". En pocas palabras, no te crees capaz de hacer las cosas de una forma mejor, tampoco aceptas aprender algo nuevo o admitir que estabas mal.

La mediocridad impide que te conozcas, oculta tus habilidades, tus nuevos talentos, y te hace vivir en el “hubiera”, pues pasas el tiempo pensando en lo que pudo ser si hubieras actuado diferente, si hubieras tomado otras decisiones. 

La buena noticia es que hay formas para dejar atrás la mediocridad. Los errores no te hacen mediocre, sino el vivir con la misma actitud, con malos hábitos que siempre te provocan pésimos resultados en todas las áreas de tu vida. 

¿Cómo cambiar esa actitud? Aquí te comparto algunas sugerencias que creo te serán de gran utilidad: 

1.- Piensa en todo lo que te han hecho sentir tus malos hábitos


No hay motivación más fuerte que ésta: saber todas las oportunidades que has perdido por seguir con una actitud mediocre. Tristemente no podemos viajar en el tiempo y arreglar todas esas cosas, pero sí trabajar en el presente para mejorar el futuro. 

2.- Diseña estrategias para detener los malos hábitos


Como toda meta, el margen de error es menor si se cuenta con un plan, y este cambio en tu vida no es la excepción. Haz una lista de acciones a seguir para no repetir el mal hábito, pues la práctica hace al maestro y tu constancia creará el cambio que necesitas.

3.- Sustituye esas acciones por otras mejores


Por ejemplo, si te gusta dormir mucho y solías levantarte tarde, mejor ve a la cama más temprano. ¿Tu problema es la comida? Entonces cambia a alimentos más saludables. Piensa en algo que puede ayudarte a sentirte bien pero que también tiene buenos efectos; igual puedes aprender nuevas cosas y desarrollar talentos que no sabías que tenías. Este cambio es una forma de crecer y madurar. 

4.- Sé consistente y celebra tus logros


Como mencioné anteriormente, no te des por vencido; y cuando veas avances, celébralos. Tú sabes lo difícil que ha sido cambiar y mientras más disfrutes esta etapa, más motivos tendrás para no volver atrás. 

5.- Fíjate nuevas metas y toma riesgos 


¿Cómo saber por dónde caminar si no sabes a dónde quieres llegar? Este cambio no es sólo por el mal hábito, sino para gozar de mejores oportunidades. Por lo tanto debes pensar qué quieres lograr y no olvidar esa meta. 

6.- Inspírate en otros


Si alguien está haciendo lo que tú deseas es porque es posible. Rodéate de gente que te inspire, te motive y te apoye; eso será como cargar combustible para tus emociones y tu esfuerzo. Si ellos pueden, tú también.

7.- No escuches a quienes te quieren detener 


Hay personas cercanas a ti que creen que te conocen y que no es posible que cambies; te dirán que no puedes, que no te arriesgues, que así estás bien, pero son sólo frenos. No te desgastes hablando de lo que quieres lograr, mejor demuéstralo y aprenderán la lección. 

Recuerda: no naciste para ser mediocre. Todas las personas llegamos al mundo con un propósito y nuestras cualidades nos permiten hacer una diferencia en nuestro entorno. Cambiar un mal hábito es difícil porque es fácil hacer siempre lo mismo, pero el esfuerzo y las ganas de sobresalir te empujarán a trabajar lo que sea necesario, para que puedas saborear el éxito en todos los sentidos.

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