Tus pensamientos te pueden enfermar o te pueden sanar. Deja de atraer las enfermedades…


Muchas personas que llegan a terapia psicológica lo hacen luego de un extenso recorrido por consultorios médicos. Consultaron a distintos especialistas y hasta fueron con algún chamán o brujo, buscando la cura a su enfermedad, y han probado de todo: desde medicamentos carísimos hasta tés curativos. 



Reportan síntomas de enfermedades físicas que van desde terribles dolores de cabeza hasta repentinos mareos o desmayos, sin causa aparente. En ese momento se les pregunta: “¿Cuáles son los pensamientos más recurrentes en tu cabeza?” “¿Qué te dices a ti mismo al despertar?”. 



Existe una interminable lista de pensamientos negativos que las personas suelen repetirse a diario sin darse cuenta. Por ejemplo: “¡Estoy cansado!”, “¡Ya estoy viejo para andar madrugando!”, “¡Me veo feo!”, “¡Qué gordo estoy!”, “¡Nunca me alcanza el tiempo!”, “No tengo tanto éxito como el vecino”, “Tengo mala suerte”, “¡No me alcanza la quincena!”... Creer que no podemos hacer las cosas nos enferma, nos pone indispuestos y nos genera ansiedad o estrés. Las enfermedades psicológicas que se manifiestan con síntomas físicos se confunden con las corporales.    


¿Alguna vez te detuviste a pensar cómo lastimas tu cuerpo al pensar frases negativas? ¿Cuál es el mensaje que interpreta tu cuerpo al escucharte? El poder de la mente es un arma poderosa.  En el libro ‘‘El Poder del Ahora”, Eckhart Tolle nos dice: Pensar se ha vuelto una enfermedad, la enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran. Por ello es importante tener equilibrio entre mente y cuerpo. Cuando nos pensamos enfermos, equivocados o incapaces, nos aparecen un sinfín de enfermedades físicas. 


Las enfermedades físicas en un principio fueron emociones reprimidas: miedos, angustias, decepciones, preocupaciones o dolor que no se supo expresar.  El neurólogo Boris Cyrulnik dice: “Todas nuestras emociones se inscriben al nivel del cuerpo”. 


Los pensamientos positivos en lugar de dañar nuestro cuerpo lo sanan, nos hacen sentir más bien y nos motivan a ser mejores; lo ideal es que siempre los tengas presentes. Los siguientes seguro cambiarán tu forma de ver la vida. Puedes ponerlos en tu recámara, sala u oficina, o donde puedas verlos antes de atraer pensamientos negativos: 

1. Hoy me siento feliz de estar vivo.

2. Hoy voy a tener la mejor actitud.

3. Puedo hacer mejor mi trabajo.

4. Puedo hacer que las cosas funcionen. 

5. Puedo aprender de mis errores.

6. Puedo ayudar a otros.

7. Tengo la oportunidad de ser mejor que ayer.

Recuerda que tu mente construye tu futuro. Tú decides si en él habrá salud o enfermedad, dolor o felicidad.

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