¿Te han sido infiel? Entonces tienes que leer esto. Esta reflexión te cambiará la vida


¿Qué ocurre cuando se descubre una infidelidad? Algo se rompe en la víctima, la traición lastima enormemente la confianza, pues para cualquiera es devastador sentir el engaño que llega después de haber compartido sueños, deseos, inquietudes y planes de vida con alguien.

Cuando iniciamos una relación amorosa o formalizamos un compromiso, la infidelidad no es algo que pase por nuestra mente. Nos dejamos llevar por la idea de estar al lado de una persona, pensamos que cualquier ayuda será mutua y que el amor no acabará. Precisamente por eso muchos no pueden superar tan rápido conductas reprobables como la infidelidad, e incluso se sienten poco valiosas, pues llegan a pensar que lo ocurrido fue por su culpa y no de quien traicionó la confianza. 



Jamás es bueno tener esos complejos de culpa. Nadie merece ser tratado injustamente y menos después de invertir en una relación tanto tiempo, energía, amor y paciencia. Muchas veces se busca justificar a quien cometió la falta, por el amor que aún se siente por esa persona, pero conforme pasa el tiempo lo único que se debe aprender a diferenciar es la culpa y la responsabilidad: si sabes que has hecho las cosas bien, que no dejaste nunca de intentar revivir el amor y estuviste siempre en la mejor disposición para solucionar los problemas, no tienes por qué sentir culpa.



Libérate de la negatividad y aprende a amarte nuevamente. Lo más importante es que recuperes la fe en ti, para cerrar ese ciclo e iniciar un nuevo capítulo en tu vida, uno donde el amor propio reine por encima de cualquier situación; esto será un imán para la felicidad en todos los sentidos. 


Lo que voy a compartir en esta ocasión va dedicado a todas esas mujeres que han sufrido a causa de un engaño o una deslealtad de su pareja, ya sea novio o esposo, porque nadie tiene derecho a hacerlas sentir menos valiosas. Por favor, consideren lo siguiente:

1. El matrimonio es un compromiso mutuo


No solamente tuyo o del otro, ambos deben poner de su parte para salir adelante y realizar todas sus metas y sus sueños; lo bueno y lo malo es trabajo de equipo. Una relación estable debe basarse en la química, la confianza, la empatía, la fidelidad, la comunicación, la amistad y el amor. Si uno de estos pilares falta las cosas pierden su balance y el sufrimiento se hará presente en sus vidas, pues uno -o ambos- buscará en otro lugar lo que siente que le falta.

2. La infidelidad no tiene justificación


Muchas personas se han acercado a mí intentando justificar esta falta. Recurren a frases como: “Es que mi mujer ya ni me hace caso como antes, se la pasa cuidando a los hijos y a uno ni lo pelan”, “Ya ni se arregla como antes”, “No me sentía feliz, busqué afuera lo que no tengo en mi casa”. Lo que veo como un denominador común son hombres que reprimen sentimientos y que jamás quieren hablar cuando la mujer les pregunta si algo les molesta. Parecen padres “de título”, porque nada más no aportan nada para la educación o el cuidado de los hijos en el aspecto emocional, se quejan de que la esposa ya no se maquilla mientras que él anda en la casa con aspecto descuidado. ¿Crees que vale la pena sentir culpa por alguien así? 

La infidelidad no tiene justificación, los problemas del matrimonio se solucionan hablando y cambiando actitudes negativas, no corriendo a los brazos de otra persona ‘‘para buscar lo que no tengo en casa”. Los problemas emocionales no resueltos pueden causar también conductas reprobables, pero para evitarlo es necesario sanar las heridas del pasado, no traicionar a quien ha demostrado amor y confianza en todos los sentidos. 

En otras palabras: se deben arreglar las cosas de frente, hablar y llegar a acuerdos que funcionen para los dos, pues los problemas no resueltos se arrastran a otra relación y continúan, afectando a más personas. 

3. Cada quien es responsable de sus actos


Evita dar la razón a quien cometió la infidelidad, no te culpes por lo sucedido, cada quien es responsable de sus actos. Por muchas “tentaciones” que existan, quien ama de verdad jamás dañará a su pareja. Sabemos bien la diferencia entre lo bueno, lo malo y lo que puede lastimar a nuestros seres queridos, no hay excusas. 

4. Jamás te conviertas en la sombra de nadie


No tomes la actitud de víctima, no te atormentes viendo qué hace la persona con “la otra”, no preguntes por él ni visites lugares donde puedas encontrarle. Lo mejor es tomarte el tiempo para ordenar ideas, identificar tus necesidades y disfrutar todo aquello que te gustaba y que olvidaste. No te enfoques en el problema ni pienses que jamás encontrarás a nadie más, no todas las infidelidades terminan en ruptura, muchas veces las cosas aún tienen solución, aunque ello depende de cada pareja y cada situación. 

Recuerda que antes de estar con tu pareja eres un individuo lleno de sueños y metas; refuerza quién eres para fortalecer y reconstruir tu autoestima. 

5. No guardes resentimientos


Vivir una experiencia tan dolorosa como la infidelidad puede ser lo peor para muchas mujeres, pero no significa el fin del mundo. Recuerda que los problemas sólo son importantes o devastadores si nosotros lo permitimos, y dar demasiada importancia a una situación únicamente hará que acumulemos odio, rencor, ira y sentimientos negativos que envenenan el espíritu y nublan la paz mental. El dolor es inevitable, pero nosotros decidimos cuánto tiempo sufriremos por ese conflicto. 

6. La fidelidad no puede exigirse


Si eres de esas personas que deciden perdonar la infidelidad y ambos trabajan en solucionar aquello que la provocó, en primer lugar recuerda este importante punto: no tiene caso vigilar a tu pareja; si desea ser infiel buscará la manera de hacerlo. La fidelidad debe nacer de él y de ti, por el amor que sienten. Si no es así, las cosas no funcionarán. 

7. Aprende a perdonar


Para que el rencor no se apodere de ti aprende a perdonar y dejar ir; toma en cuenta que todos cometemos errores, claro que unos son más terribles y delicados que otros, pero al fin y al cabo somos humanos, con virtudes y defectos. 

Acumular odio solamente te hará daño a ti. Da la bienvenida al perdón y ámate a ti misma, recuerda que Dios perdona a todo aquel que le ha ofendido, y con ese ejemplo conduce tu vida. El perdón no es algo que haces por la otra persona sino por ti, por tu libertad. 

Antes de concluir te pido que te apoyes en tus seres queridos, pues lo peor que puedes hacer cuando esto ocurre es encerrarte en tu dolor. Claro que habrá momentos a solas en los que podrás pensar qué ocurrió y ordenar tus ideas para solucionar todo, pero no es una lucha que debas enfrentar sola. 

Si viviste una infidelidad, espero que estas palabras te animen a seguir con tu vida, pues la felicidad no es algo que llega a nuestras vidas sino una decisión personal. Dios te ha dado todo para ser feliz, incluso en medio de la tempestad. No lo olvides. 

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