Si para acercarme a ti, debo alejarme de mi, algo está mal. Mira por qué no debes cambiar por tu pareja


Amar sin ataduras es amar saludablemente. Para tener una relación llena de armonía, respeto y paz, hay que ser conscientes de que la pareja no es una extensión de nosotros. Cada uno es dueño de su propio camino, y debemos entender que estar con alguien no significa perder nuestra esencia, lo que somos y éramos antes de tener pareja. 

Personalidad es aquello que construimos con el paso del tiempo, con base en nuestras experiencias, vivencias y decisiones. Abandonar esa esencia es negar nuestro pasado, arrepentirnos y no aceptar lo que somos. Cuando dejas de perseguir tus metas por presión de otro, cuando sacrificas lo que te hace feliz, tu tiempo con amigos o los momentos con tu familia, algo malo está ocurriendo. 


El amor no exige sacrificio. Pide equilibrio y entendimiento de los deseos del otro. ¿Sientes que hay algo malo en tu relación? ¿Cada vez te alejas más de tu esencia, de tus metas y tus sueños? Pon alto a esa situación, enfócate en tus necesidades y dile a tu pareja lo que su actitud provoca en ti. No permitas que tu vida se convierta en la sombra de alguien más.



1. El cambio debe ser voluntario


No malentiendas. El cambio es bueno y en ocasiones necesario, pero sólo cuando enfrentas una situación que amenaza tu crecimiento o tu integridad. Cambiar actitudes negativas, ideas dañinas y conductas que hieren a los demás, es necesario y, además, debe hacerse con plena conciencia. Si debes rectificar tu camino, hazlo por ti y para tu beneficio. No busques cambiar para ser aceptado por tu pareja, no lo hagas para moldearte a su antojo, porque si te abandonas a ti mismo te conviertes en un ser vacío, sin motivación y con miedo a no ser amado. 

2. El amor acepta y hace crecer a la pareja


Al escoger pareja somos conscientes de que elegimos compartir nuestra vida con una persona que tiene virtudes y defectos. Si el amor es saludable entiende las necesidades mutuas, sabe perdonar y es paciente cuando los defectos del otro se hacen notorios con el tiempo; pero no trata de cambiarlo, pues sabe que esas fallas son la huella de sus experiencias.

3. Sacrificar tu esencia es sacrificar tu felicidad


Al dejarte influenciar por los deseos de tu pareja comienza una lucha de poder, que se vuelve algo desgastante y terrible para la persona sometida. Si el amor se convierte en impedimento para tu desarrollo, si tu compañero te pide que dejes de ser, de actuar o de vestir de cierta manera, debes ponerte alerta. Dejar de ser tú mismo te convertirá en una sombra, en un ser ajeno y poco auténtico. Si renuncias a tu esencia para hacer feliz al otro o para “encajar” en la relación, serás tú quien sufra en silencio, quien se vea al espejo sin reconocerse, frustrado y cansado de una situación que te exige ser otro para recibir amor. 

4. Una relación no quita, apoya.


Obedecer” y “cambiar” por exigencia ajena es señal de sometimiento. Se supone que el amor busca la equidad, respeta y apoya los deseos del otro, trata de hacerlo feliz sin descuidar sus propios sueños. No permitas que tu pareja te amenace o utilice el chantaje para que actúes a su manera. 

5. El amor verdadero construye, no condena.


No sacrifiques tu mundo, tus sueños y tus metas por estar bien con alguien. Quien te ama de verdad está dispuesto a apoyarte para corregir esos defectos que tú mismo has elegido cambiar. No te criticará, no te hará sentir menos por ser tú.

6. El crecimiento debe ser individual y en pareja.


El crecimiento en pareja tiene una cualidad especial: acepta también el hecho de que ambos deben desarrollarse en lo individual. Para tener una relación estable es necesario estar bien por dentro; debemos equilibrar nuestros deseos y metas individuales con los compromisos en pareja, de esa manera seremos capaces de disfrutar nuestra independencia.

Abandonarse no es una opción -no si se busca ser feliz-, porque la felicidad depende de nuestras propias decisiones. Al unirnos con alguien lo hacemos con el propósito de compartir nuestros logros, de impulsar a esa persona y de recibir su apoyo en los momentos complicados. 

El verdadero amor te hará sentir libre y pleno, pero si te ata y en lugar de apoyarte, frustra tus sueños, ¡déjalo ir! Porque un sentimiento que te hunde, es dañino, enfermizo y no tiene nada que ver con el amor.

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