Nunca prometas cosas que no vas a cumplir. Mira el daño que le causas a tu familia cuando lo haces


¿Qué tan fiel eres a tus palabras? Es decir, ¿tus acciones van de acuerdo con lo que dices? ¿Tus seres queridos confían en ti o no? Todo esto se relaciona con si prometes y cumples o no. 

Hoy quiero hablarte sobre la importancia de cumplir tus compromisos, pues esto hace que tus seres queridos sepan si pueden confiar en ti o no. Como en toda relación, si no hay confianza no sirve. Por lo tanto quiero invitarte a evaluar cómo ha sido tu comportamiento, las razones por las que has fallado y algunas sugerencias de cómo podrías dar más valor a tus promesas. 



Si hablamos de la familia, las mentiras pueden destruir el vínculo con la pareja y los hijos. Quizá pienses que siempre les has hablado con la verdad, pero hacer promesas que después no cumples también se considera una forma de mentir. 



Piénsalo así: para tus hijos eres un modelo a seguir, cada vez que fallas al prometer algo y no cumplirlo pierden la fe en ti, sienten que no cuentan contigo, que siempre les quedarás mal. Un regalo, un paseo o cualquier otro premio se pueden prometer para salir del paso, pero los niños no olvidan y esperan esa recompensa, por tanto lo mejor es no comprometerte a lo que no puedas cumplir, no importa si es por falta de recursos, de ganas o de tiempo. Sé honesto, aunque sea difícil. 


Si hablamos de la pareja, el no cumplir promesas provoca lo mismo: se pierde la fe en la relación, se vuelve imposible confiar uno en el otro y a la larga, el amor se esfuma. Desde la infidelidad hasta acordar hacer una tarea en casa y fallar, o las promesas para tratar de obtener algo y que eventualmente no cumples... Todo cuenta.

Lo peor al no cumplir con la pareja es que él o ella empieza a imaginar que es culpable de tus faltas, cuando en realidad es algo que depende de ti. 


Entonces, ¿por qué no cumples lo que prometes

1.- No sabes decir “No”

A veces las promesas se hacen porque uno se siente obligado por lo que otra persona pide, dice o hace. Supone que negarse será fallarle y que dejará de confiar en uno para lo que pudiera presentarse. La realidad es que no debes comprometerte a lo que no puedes o no quieres hacer, sin excusas, sin dar demasiadas explicaciones. Tú sabes qué es lo mejor para ti y no tienes por qué hacer lo que te lastima, te incomoda o te causa un problema mayor.

2.- Cambios de última hora 

Los imprevistos están a la orden del día y muchas veces, aunque todo parece perfecto, cambia de último minuto. Aquí lo ideal es no esperar y hablar con la otra persona de inmediato, decirle por qué no te será posible cumplir tu promesa y buscar la manera de remediarlo. 

Aclaro que este es un recurso que sólo debe usarse en casos extremos, pues si lo conviertes en hábito serás conocido como alguien que no cumple lo que promete y en quien definitivamente no se puede confiar. 

3.- No piensas en las consecuencias 

Me refiero a esas ocasiones en que te comprometes a algo, pero después te das cuenta de que cumplir podría dañar a la otra persona o tal vez a ti. Quizá estabas distraído o mal entendiste lo que te estaban pidiendo...

Si ese ha sido tu caso, te recomiendo que no aceptes nada sin tener las cosas claras. Pregunta sobre cualquier duda que tengas y analiza bien lo que implica ese compromiso, siempre piensa lo que dirás antes de que las palabras salgan de tu boca.


¿Y si no habías cumplido antes pero ahora lo quieres hacer?

Ya sea que desees ser fiel a tus promesas o simplemente no prometer con tanta facilidad, lo ideal es guiarte por estos puntos: 

1.- Sé consciente de tus limitaciones

Considera tu disponibilidad de tiempo, economía y bienestar físico para ver si puedes hacer lo que te piden. Si es algo que no estás en posibilidades de cumplir, di que no.

2.- Piensa dos veces antes de prometer 

Considera el trabajo que te costará cumplir esa promesa y las consecuencias que puede haber si haces lo que te piden. 

3.- No te sacrifiques por el otro

Sé que sonará egoísta, pero primero estás tú. Si no te sientes bien no podrás ayudar a nadie, por lo tanto no prometas cumplir algo que te lastime o te incomode. Eso sólo haría que te sientas peor y hasta que generes rencor contra la otra persona.

4.- Castígate cuando no cumplas lo que prometiste 

Lo digo porque hay personas que cuando no cumplen su palabra no sienten ni el mínimo remordimiento, y después su palabra pierde valor. Debes pensar que cumplir esas promesas es importante para ti, pues así te ganarás el respeto y la confianza de tus seres queridos. 


No tengas miedo a decir ‘‘no’’ y a demostrar todo lo que eres capaz por tus seres queridos. Crea el hábito de ser fiel a tus promesas, verás que todos confiarán en ti por lo inquebrantable de tu palabra y la relación con tu familia será mucho mejor.

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