Nunca es tarde para volver a empezar. Mira cómo tus errores solo te hacen más fuerte


¿Sientes que el tiempo se te escapa? ¿Que tus mejores años son historia y que ahora simplemente sobrevives por lo que te rodea? Hablo de esas ocasiones en que piensas que los sueños que te motivaban han terminado, los recuerdas con nostalgia y tienes en el corazón la espinita de una idea que empieza con la frase “Si yo hubiera…”. 

Es verdad que el ‘‘hubiera’’ puede ser doloroso, porque nos hace pensar en todo lo que pudimos ser o hacer y por algún motivo no se cumplió. Pero te pregunto: ¿quién dice que no se puede? ¿Qué pasaría si te arriesgaras a perseguir todos esos sueños y los hicieras realidad? 



Hay un actor muy famoso que se llama Robert Downey Jr. Su historia me parece increíble porque prácticamente es un ave fénix que renació de sus cenizas. Desde pequeño tuvo contacto con el alcohol y las drogas, lo cual perjudicó su gran talento, y tuvo un sinfín de problemas con la justicia. Sus oportunidades de trabajo eran escasas y se separó de su pareja. Luego de rehabilitarse, tras varios años de lucha, se dio a sí mismo la oportunidad de triunfar. A los 43 años de edad aceptó el papel protagónico en una cinta de superhéroes llamada “Iron Man”, y hoy es uno de los actores mejor pagados en el mundo; tiene una familia hermosa y es feliz. 



Historias como esta hay muchas, pero no basta conocerlas, lo importante es vivirlas. Lo mejor es que seas protagonista de tu propia historia, que te adueñes de todas las oportunidades que aparezcan en tu camino, lo único que necesitas es fijar tus esfuerzos en el lado correcto del camino. 


Quiero decirte que nunca es tarde para comenzar a vivir, sólo debes aprender de tus errores y no darte por vencido. Quizá pienses que se dice fácil pero de ahí a que sea realidad hay un largo camino. La buena noticia es que mientras estés en este mundo tú decides qué sigue para tu vida. 

El cerebro humano nos da posibilidades infinitas, los años pueden hacer que marchen un poco lento pero no es impedimento para que vuelvas a luchar por tus sueños. Sé que muchas veces los compromisos y la rutina parecen absorber todo nuestro tiempo y que éste no alcanza ni para divertirnos un poco, pero es una simple decisión. 


Haz las paces con tu pasado 

La gran mayoría de los seres humanos vivimos cosas que nos han marcado. La familia, la pareja, los amigos, los hijos, todos pueden hacernos daño y después, posiblemente esa herida siga abierta en nuestro corazón e impide que seamos felices. 

Lo mejor es que dejes ir todo eso. El pasado no puede cambiarse pero sí puedes aprender de él. La clave está en no evadir nuestra responsabilidad, aceptar lo que sentimos, lo que hemos permitido y ser optimistas en que lo que viene será mejor. La palabra de Dios lo dice: ‘‘Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. 

Una vez que te liberas de lo que has cargado tus pasos son más sencillos, viajas ligero por la vida y puedes recorrer mayores distancias; tienes energía para asumir nuevos retos o para retomar lo que habías abandonado y que te hace feliz. 


Demuestra lo que has aprendido 

Aunque fracasar es desagradable no significa que es un hecho inútil. Cada una de esas heridas ha servido para que seas más fuerte, para que problemas pareidos ya no te asusten y para que descubras más de ti mismo. 

Mírate al espejo. Ya no eres esa persona a la que lastimaron hace tiempo; has aprendido a cuidarte, a evitar los mismos errores, has dado mucho de ti a quienes te rodean y es el momento de pensar en ti, decidir qué quieres hacer e ir por ello. 

Muchos opinan que el tiempo va muy rápido y que se escapa entre las manos. Olvidan mencionar que nosotros mismos dejamos que se vaya. ¿No crees que sería mejor emplearlo en algo mejor? ¿Disfrutarlo y hacer que cada segundo valga la pena? 


Saborea la vida

No permitas que nada te limite. Tu edad no es un freno, es experiencia acumulada. ¿Tu familia? Si antes te amaban ahora lo harán más, son la fuerza que te motivará a volar aún más alto. Insisto: enfócate en las oportunidades, disfruta con tus seres queridos y convierte cada momento en una experiencia inolvidable. 

Recuerda: no eres lo que otros dicen de ti, tampoco la suma de todo lo que has vivido, eres lo que decides ser. 

Esfuérzate, no te quedes con las ganas de “saber qué hubiera pasado” o “saber qué se siente”. Que no te lo cuenten, tú debes vivir tus propios sueños. Organiza tu tiempo, todos tus recursos, y esfuérzate al máximo. La única persona que puede detenerte eres tú.

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