NO por ser madre se deja de ser mujer. 10 consejos para que no abandones tu vida por tus hijos


Ser madre es algo increíble. Hay mujeres que deciden no serlo, y es una decisión respetable. Pero para quienes lo son, es un trabajo tan difícil que puede hacerles olvidar su esencia como mujer. Con estas líneas espero crear en ti una reflexión que te ayude a balancear el ser madre y el ser mujer. 

Entiendo que el proceso de crear vida es un milagro increíble, que tener un hijo es como vivir con el corazón fuera del pecho, pero esta ilusión no debe cegarte de la principal herencia que dejarás a tus hijos: ser una mujer feliz, que disfruta cada momento de la vida,  que vive plenamente. Es importante, porque a tus hijas les mostrarás el tipo de mujer que deben ser y a tus hijos, cómo tratar y respetar al género opuesto. 



He conocido mujeres que dan todo por su pareja y por sus hijos. Llegan al grado de quedarse vacías y después reclaman lo poco que ellos le dan. El error es que esa es una decisión propia, y para que no te ocurra lo mismo debes tener en claro tus prioridades.



Me encantó una reflexión de Jeannette Kaplun, periodista, mamá y fundadora del sitio “HispanaGlobal.com”, quien compartió: “Por más satisfecha que te sientas como mamá, hay necesidades que tus hijos no pueden (y no deben) satisfacer. Esa es tu responsabilidad”. 

Entonces, ¿cómo ser madre sin dejar de ser mujer? He aquí algunas ideas que te pueden ayudar a marcar ese importante límite en tu vida, para disfrutar de la felicidad y la plenitud que toda mujer merece: 

1.- Cuida tu físico


Ser mamá no está peleado con el deseo de verte linda. Si sientes que necesitas perder peso visita al nutriólogo -o sólo come saludablemente- y toma suficiente agua natural. Sé que es difícil acomodar tiempos, pero tú lo vales. No se trata de estar siempre arreglada para tu pareja o alguien más, sino de hacerlo por ti. 

2.- No cambies


Ser mamá se sumó a tu lista de cualidades, no es algo que borró lo que eras para transformarte en otra persona. Recuerda lo que hizo que tu pareja se enamorara de ti, la buena hija que eres, también tu papel de hermana y el de amiga; todo se complementa con el título de “mamá”.

3.- Organízate


Los niños llegan con muchas responsabilidades, pero eso no hará que otras de tus ocupaciones se hagan solas. Organízate, apóyate en una agenda, en la alarma de tu celular y en todo lo que sea necesario. Es muy importante que tengas tus prioridades claras, pues eso te ahorrará pérdida de tiempo y dolores de cabeza. 

4.- Cuida tu relación de pareja 


Jamás des por seguro que el amor estará ahí porque ya lo encontraste, hay que mantenerlo y la llegada de los hijos no cambia eso. Los niños son demandantes, pero sacrificar todo por ellos y abandonar otras áreas de tu vida no te llevará a nada bueno. 

En el caso de tu compañero, no te olvides de los detalles y las atenciones, la intimidad, las palabras de amor y de ánimo. Tus hijos harán su vida y volarán, tú te quedarás con tu pareja; por lo tanto, si siempre te dedicas a tus pequeños, terminarán como dos desconocidos y el amor morirá.

5.- No es tarea para ti sola, pide ayuda 


Sí, ser mamá es una gran labor, y aunque sé que puedes hacerla con excelencia, no está mal pedir ayuda a tu pareja, familiares y amigos. No te conviertas en víctima de tus propias decisiones. 

6.- Haz tiempo para ti y tus pasatiempos 


Sí, aunque lo veas difícil es posible. Dedicarte tiempo a ti y a las cosas que te interesan hará que estés de mejor humor, tu estrés será menor y rendirás más en todas tus actividades. 

7.- No dependas de tus hijos ni permitas que ellos dependan de ti 


Conforme tus hijos vayan creciendo, enséñales habilidades que les permitan hacer las cosas por ellos mismos; guíalos pero permite que aprendan. Recuerda que no llegaron al mundo para servirte o para llenar vacíos que no les corresponden. Tu labor es amarlos y educarlos para que hagan de este lugar algo mejor, para ellos y futuras generaciones.

8.- Continúa con tus proyectos 


Ser mamá no es motivo para dejar tu trabajo, tu escuela o tu negocio. Es difícil, pero puedes balancear todo de manera que sigas creciendo personal y profesionalmente. Este será uno de los mejores ejemplos que les puedes dar, pues una mamá feliz tendrá hijos felices.

9.- Deja de buscar la perfección 


Las mamás perfectas que salen en la televisión y en el cine son lindas, pero no son reales.  Incluso es normal que algunas que tus hijos conocen tengan habilidades distintas a las tuyas, y eso no te hace una mala madre. Lo importante es la relación con ellos y tus propias cualidades. Si eres una mamá dichosa, tus hijos están sanos y son felices, entonces estás haciendo las cosas bien; no te presiones por los consejos y expectativas de los demás.

10.- Sé feliz y respeta las decisiones de las mujeres que te rodean 


Hay mujeres que cuando se convierten en mamás quieren que todas disfruten lo que ellas están viviendo, pero no puedes obligar a nadie a que lo haga. Ser mamá no te hace experta en la materia, de hecho la vida misma es un aprendizaje constante. Si alguien no quiere tener hijos está bien, si quiere tener sólo uno, también; y si quiere tener varios es igualmente válido. 

Como leí hace tiempo en internet: “No dejes que la M de Mamá aplaste a la M de Mujer”. Estoy convencido de que puedes con esta labor y, sobre todo, creo que la puedes realizar con la gracia que has mostrado en todo lo que haces. Ser mamá es una forma de crecer, siempre y cuando no olvides quién eres en todos los sentidos. 

Pensar en tus necesidades no te hace una mamá egoísta sino una madre que busca enseñar lo mejor a sus hijos, para que también sean personas felices y realizadas. Para pensar en los demás primero debes pensar en ti.

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