Los 11 errores más graves que cometen los padres al educar a sus hijos. Urgente compartir



Nadie nos enseña a ser padres, por lo que es evidente que mientras llevamos a cabo la gran labor de educar a los hijos, podemos tener fallas y tropiezos en el camino. Los errores forman parte de nuestra propia naturaleza; sin embargo, debemos aprender a identificar los detalles que hemos dejado de lado, para rectificar y formar niños felices y con alta autoestima. 

A todos nos llega a pasar que, tras de repetir durante años y años frases como “jamás voy a educar a mis hijos de la misma manera en la que mis padres me enseñaron a mí”, de quejarnos y criticar a nuestra madre por sobreprotectora, terminamos repitiendo los mismos patrones que juramos destruir. Por eso no hay que juzgar, ya que educar a un ser humano que depende por completo de nosotros, no es sencillo ni física ni emocionalmente. 


En esta ocasión quiero invitarte a revisar estos fatales errores que cometemos los padres; tal vez conocerlos a detalle te ayude a mejorar en tu papel de papá o mamá. Recuerda que una actitud positiva, paciencia y mucho amor, pueden enseñar a tus hijos el verdadero significado de la vida. 



1. No escucharlo



No importa si tu hijo es pequeño y aún le cuesta algo de trabajo expresarse. Lo ideal es dejarlo hablar para que desarrolle ese sentido de pertenencia y seguridad en el ambiente familiar; debes cultivar la paciencia, déjalo que encuentre las palabras suficientes para decir lo que busca compartir contigo o con otros adultos. Recuerda que los niños deben ir aprendiendo a convivir de manera sana y natural desde el hogar, ya que les ayudará a adaptarse mejor a la sociedad con el paso del tiempo, comenzando por sus futuros compañeros de clases y maestros. 

Cuando no escuchamos a los hijos ellos aprenden que su palabra no vale y que es mejor ocultar sus opiniones, lo que afecta su seguridad y su autoestima. 

2. Minimizar sus virtudes y fortalezas



La mayoría de los padres primerizos cometen el error de enfocarse más en los errores del niño; buscan corregirle de manera prudente para que aprenda todo de la mejor manera. No dudo que la intención sea buena, sin embargo es necesario aprender a visualizar y a  reconocer de manera efusiva sus aciertos y fortalezas; por ejemplo su destreza para algunos juegos, el hecho de haber aprendido los nombres de los colores, saber atar solo sus zapatos o aprenderse la estrofa de una canción, por mencionar algunos. 

Es importante que el niño se sienta autorrealizado, ya que esto potencia su desarrollo saludable y crecerá con ganas de desenvolverse en ciertas disciplinas. De lo contrario, se sentirá señalado y aprenderá que solamente puede obtener la atención de sus padres por medio de errores; además, le impedirá saber lidiar con los fracasos y aprender de ellos. 

3. No respetar su personalidad



Hay que tener en cuenta que los niños desde muy temprana edad comienzan a tomar conciencia de sus gustos, intereses y, sobre todo, comienzan a desarrollar su propia personalidad. Muchos se muestran más tímidos e introvertidos, mientras que otros pueden ser más activos y extrovertidos. 

Nosotros como padres debemos aprender a diferenciar estos rasgos únicos y jamás obligar a los pequeños a realizar actividades que vayan contra sus intereses, pues podríamos quebrantar su espíritu y dañar su autoestima, ya que crean pensamientos como “todo lo que pienso está mal, y mamá o papá son quienes realmente saben”, lo cual puede perjudicar su capacidad de elección en un futuro; es decir, serán dependientes de ti. 

4. La sobreprotección



Muchos niños se ven afectados por el rechazo y descuido de sus familiares, y en el polo opuesto encontramos a los padres sobreprotectores, quienes con tal de evitar sufrimiento y dolor a los hijos los cuidan de más en muchos aspectos, sin darse cuenta que el daño lo provocan ellos mismos con su actitud temerosa y asfixiante. 

Deja que tu hijo tropiece para que aprenda a levantarse y a fortalecer su espíritu, porque aunque hoy sea pequeño y necesite de ti, no podrás estar a su lado toda la vida. Claro que sentirás que debes ayudarlo, pero dejar que resuelva esos problemas solos le convertirá en un ser independiente, confiado en sus capacidades. 

5. Darles todo 



Dale las armas, mas no las dispares por ellos. Deja que batallen un poco; si eres de los padres que por impaciencia -o simplemente por practicidad- les dan todo en la mano, terminarán volviéndose inútiles. Permite que se esfuercen para valorar lo que llega a sus manos. 

Recuerda esta famosa y brillante frase: “Dale un pescado y comerá un día, enséñale a pescar y comerá para siempre”. 

6. Los gritos



Anteriormente habíamos discutido los errores y las consecuencias de los gritos a los niños; no te dejes llevar por la frustración y la impaciencia. Reflexiona, piensa y explica a tu hijo las veces que sean necesarias, evitando a toda costa alzar la voz. 

Aunque aparentemente con gritos los niños “entienden a la primera”, es un método de corrección que a la larga hará que tu hijo se convierta en persona autoritaria e incapaz de resolver sus problemas sin gritos.

7. Educarlo igual que a sus hermanos



Si tienes dos o más hijos debes tener en cuenta que esos maravillosos seres humanos tienen rasgos de personalidad e intereses diferentes; no trates de reducirlos a una estadística, no simplifiques el proceso de enseñanza como lo hace el sistema educativo en varios países, de manera impersonal y poco atenta.  

Como padres debemos tomar en cuenta las necesidades emocionales y de aprendizaje de cada uno. Recuerda que el trato adecuado a su persona los hará más felices y se desarrollarán al máximo. 

8. Compararlo con alguien más



Ni con sus hermanos, ni con primos, vecinos u otros compañeros de la escuela, mucho menos con los hijos de tus amigos. Cada niño es único y tiene fortalezas distintas. Tal vez para tu hijo más grande las artes sean lo que más se le facilite, pero el más pequeño prefiera hacer actividad física. Lo mejor es enfocarse en estos puntos a su favor y tratar de educarlo como más se le facilite al pequeño. 

No lo compares; los niños suelen hacerlo todo el tiempo, pero su enfoque es mucho más positivo. Lo mejor será impulsarlo y escucharlo. Cuando haces comparaciones, entiende que por más que se esfuerce, nada es suficiente para complacerte. 

9. Limitar o ignorar sus talentos 



Evita los regaños cuando se trate del desarrollo de una nueva habilidad; si pateó tan fuerte el balón dentro de la casa que rompió un objeto frágil, trata de arreglar el problema con paciencia, evita enfocarte en lo malo, explícale que la casa no es lugar para jugar con el balón, y trata de llevarlo a hacer deporte al parque algunas veces por semana. No limites su gusto por la actividad física, simplemente hazle entender que para todo hay tiempo y lugar.

Aprovecha los talentos de tus hijos, pues desarrollarlos les permitirá ser personas felices y plenas.

10. Pocos límites de conducta



Así como es importante confiar en sus habilidades y talentos, debes ser cuidadoso con los límites que pones. Ser claro con tus hijos evitará regaños y peleas, para eso debes hablarles sobre las consecuencias de sus actos, así sabrán qué les espera si actúan mal. 

Aquí es importante que cumplas las amenazas, pues si no lo haces aprenderán que no deben obedecerte. Este pequeño detalle les enseñará a ser responsables, a disculparse o pedir perdón cuando sea necesario, y a obedecer las reglas que facilitarán su convivencia con otras personas. 

11. La falta de comunicación



Hablar con tu hijo es esencial para conocer sus inquietudes, virtudes, defectos, fortalezas e, incluso, su manera de ver la vida. No lo rechaces, evita herirlo con actitud indiferente hacia sus pláticas. Aunque muchas veces los temas de los que un niño habla pueden parecer inútiles para la ocupada vida de los padres, aprender a conocerlo es lo mejor que puedes hacer para ayudarle en su desarrollo. 

Es importante que cultives la comunicación con tus hijos desde pequeños, pues esto hará que su adolescencia sea más sencilla y que aun cuando sean adultos, sigan siendo cercanos a ti. 

Espero que esto te haya servido para darte cuenta de todo lo que puedes hacer para ayudar a tus hijos a tener una vida feliz y plena. No olvides que para que un niño sea feliz, su madre y su padre también deben serlo.

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