Lo que logras de pie, agradécelo de rodillas. Mira la importancia de dar gracias a Dios todos los días


¿Qué tiene de bueno ser agradecido? O más bien, ¿qué podrías agradecer? En la vida del ser humano ocurren un sinfín de experiencias y tanto lo bueno como lo malo cuenta, pero ver de qué manera nos afecta y decidir sobre lo que realmente importa va de la mano con esa cualidad: agradecer.

Bien dice la Sagrada Palabra que debemos dar gracias a Dios porque su amor es para siempre, y que si lo tenemos a Él nada nos faltará: Él suple lo que nuestro corazón necesita. Quizá digas que no crees en Dios o que no tienes nada qué agradecer, pero quiero que te tomes unos minutos para reflexionar en esto: ¿qué ha sido lo mejor de tu día? 



Ser agradecido nos ayuda a cambiar las perspectivas de un problema, nos muestra que no todo está perdido y que las soluciones existen cuando decidimos crearlas. El agradecimiento es la luz de esperanza cuando hacemos un recuento al final de nuestro día, y nos damos cuenta de que las cosas buenas que nos rodean tienen más peso. Es como decir que la herida duele menos, que el sol sale después de la tormenta, que nada está tan oscuro si recordamos encender la luz. 



Por una parte esto nos permite descansar en Dios y en sus promesas, pues así creamos la fuerza para afrontar lo que venga y salir victoriosos, pero será imposible valorar esa experiencia si no sabemos agradecer. 


La verdad es que Dios no nos da nada a medias. Cuando pedimos algo no nos da sólo eso. Va más allá y nos sorprende con bendiciones inmensas, es parte de Su gracia. Algunas personas creen que no merecen tanto amor pero, como dice un amigo pastor, “por más bajo que hayas caído, Dios siempre irá más allá para salvarte”. 

El agradecimiento es una forma de valorar las bendiciones. Hasta ahí no suena complicado. ¿Pero si no creyeras en Dios? Entiendo que algunas de las personas que me siguen no comparten mis creencias, pero las respeto y me respetan. Eso no quiere decir que no puedan agradecer o que no tengan motivos para hacerlo.


Todo ser humano nace con una medida de fe. Por lo tanto algunos creemos en Dios, otros en una energía superior, algunos más en varios dioses y otros simplemente dan gracias a la vida y al universo. 

Precisamente esa es la clave: valorar lo que nos rodea, para decir a esa energía que estamos listos para más. El agradecimiento nos hace enfocarnos en lo bueno y nos convierte en imán para cosas mejores. ¿No crees que esa es una gran forma de pensar y de vivir?


Si has pasado cosas difíciles es probable que te cueste dar gracias, pero quiero invitarte a abrir tu mente y tu corazón para ver las bendiciones que te rodean y agradecerlas. Estas sugerencias podrán ayudarte: 

1.- Enfócate en las enseñanzas de cada experiencia

De todo podemos aprender algo, incluso de lo malo, y esa enseñanza evitará que volvamos a cometer ciertos errores. ¿Por qué no agradecerlo? 

2.- Celebra tus logros 

Nada te dará más satisfacción que obtener lo que deseas por tus propios medios. Tú sabes cuánto te costó llegar a esa meta. Agradece lo ocurrido, pues toda experiencia no es un simple resultado sino todo un proceso. 

3.- Haz una lista de 3 cosas buenas que ocurrieron en tu día

La mejor manera de poner en perspectiva tu vida es con este sencillo ejercicio. Recuerda tres cosas que te hicieron sonreír en el día y agrégale tres cosas que te gustaría que pasaran; está en ti que sean realidad. Agradece y anímate a tener más motivos para dar gracias. 

4.- Demuestra el aprecio que tienes por tus seres queridos

Esta es una forma de agradecer increíble, pues los detalles, las palabras de amor o de amistad y los buenos momentos con tus seres queridos, les demostrarán cuánto reconoces su presencia y su apoyo en tu vida. Tan sólo la existencia de cada uno es una bendición, imposible no dar gracias por ello.

5.- Manifiesta tu agradecimiento 

¡Exprésalo! No sólo lo pienses. Así tu idea de agradecimiento tendrá más valor y contagiarás ese hábito a quienes te rodean, para que también disfruten de esta felicidad. ¿Sabes qué ocurre cuando te rodeas de gente que comparte ser agradecido?: las bendiciones se multiplican. 


Valora cada oportunidad que Dios y la vida te han dado: abrir los ojos a un nuevo día, el abrazo, el beso o la sonrisa de un ser querido, tus habilidades y todo aquello que te hace único. El agradecimiento te hace entender cuán especial eres y tu propósito en la vida.

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