Estas son las 7 etapas en donde tu relación corre más peligro. ¿En cuál estás?


Cuando las parejas se casan lo hacen con la ilusión de pasar momentos inolvidables al lado del ser amado. Con alegría hacen planes a futuro, que van desde comprar una casa hasta tener hijos. Cuando llega la fecha de la boda y comienzan a vivir juntos, enfrentan diferentes situaciones que parecen poner a prueba su amor. No es lo mismo ver a tu novio el fin de semana que tener a tu esposo todos los días en casa, ¿verdad?



La convivencia diaria genera roces y diferencias. ¡No te alarmes!, todas las parejas tienen desacuerdos. Claro que no es algo que vayan gritando por la calle o contándole a los amigos, son conflictos que se pueden solucionar comunicándose con la pareja, confiando y negociando con ella. Así es, negociar significa llegar a acuerdos en los que ambos queden satisfechos, que los dos puedan opinar y sentirse tomados en cuenta.    



Hay momentos específicos en una relación, en los que puedes tener ansias de salir corriendo y no saber más de tu pareja. Te preguntarás por qué te casaste, por qué tienen problemas, qué fue lo que cambió. Tienes que olvidar los mitos y las historias que dicen que la relación perfecta es la que no tiene problemas. La relación perfecta no existe, lo que existe son parejas que trabajan día a día para tener una relación sana.


Las crisis de pareja tienen una razón de ser. No aparecen de la nada y mucho menos se van por arte de magia. Por eso te comparto las siguientes crisis de pareja con las que pudieras enfrentarte y la manera de lidiar con ellas: 

1.- La llegada del primer hijo 

Si bien es una llegada anhelada, también es un cambio en el estilo de vida de los padres. Tienen que dormir menos, cuidar al nuevo integrante, alimentarlo, bañarlo... en fin, una lista interminable de nuevas actividades que, claro, vuelven a la pareja más propensa a discutir, ya sea por cómo es adecuado cargar al bebé o hasta los gastos que implica tenerlo en casa. 

Trabajen en equipo: dividan actividades. Recuerda que es algo nuevo también para tu pareja; aprendan juntos a ser padres, no como fueron los suegros o como la comadre dice que deben ser. En equipo descubran lo que su hijo necesita.

2.- Estancamiento

Luego de años de compartir momentos juntos puede llegar el punto en que todo es monótono: no hay proyectos nuevos, no hay planes en común; tal parece que ya se acostumbraron el uno al otro y los días transcurren sin novedad. Falta esa emoción o chispa que los haga querer llegar a casa para verse.

Renuévense: propongan actividades nuevas que ambos disfruten; hacer un deporte juntos o un viaje, por muy corto que sea, traerá a su vida nuevas experiencias. 


3.- Cuestión de tiempo

Pueden ser los nuevos proyectos, el trabajo, entre otras cosas, lo que no permite que la pareja tenga tiempo de calidad. La prioridad son toda esa lista de obligaciones y pendientes (por lo general laborales) que dejan al otro en segundo plano. 

Pasen tiempo de calidad juntos: el trabajo suele ser muy absorbente y puede impedirnos pasar tanto tiempo como quisiéramos con el ser amado. Lo importante es la calidad y no la cantidad de tiempo, procura que cada minuto que compartes con tu pareja sea inolvidable. 

4. Problemas de salud

Cuando uno de los cónyuges tiene alguna enfermedad, ya sea física o mental, tiende a desarrollar sentimientos de culpa o frustración por no poder realizar sus actividades sin apoyo del otro. Por otra parte, quien está saludable puede empezar a sentirse saturado de responsabilidades. 

Apoya y confía en tu pareja: Nunca se sabe quién va enfermar y quién va a cuidar del otro. Recuerda siempre que tu pareja no deseó enfermarse, y que confía en tu apoyo para recuperarse. 


5. Cuando los hijos dejan el nido

Lo que se conoce como “síndrome del nido vacío” sucede cuando los hijos dejan de ser niños y como adultos se van del hogar; los padres llegan a sentir que se rompe el vínculo que los unía.

Compartan el tiempo libre: ahora que el hijo se ha ido tendrán más tiempo para estar juntos, nadie mejor que tu pareja para entender lo que se siente la partida. Hay que aprender a dejar y soltar, que los hijos se vayan no quiere decir que fueron malos padres; por el contrario, nos dice que crecieron con la seguridad suficiente para ahora ser independientes. 

6. Un hecho traumático
    
Si hay engaños, mentiras o infidelidades en la pareja es difícil volver a confiar. Quien se siente engañado tiende a mostrar inseguridades y reclamos constantes que van desgastando la relación.


Dejen ir el pasado: si se decide perdonar una infidelidad o un engaño debe dejarse ir el pasado, no llenar el presente con reclamos constantes de lo que ya fue y ya se habló. 

7. Los cambios generados por la edad   

Es imposible detener el paso del tiempo. La menopausia, la andropausia o la vejez traerán cambios en el cuerpo de tu pareja y, claro, también en el tuyo.

Amar y aceptar al otro: estas son las cualidades indispensables en las relaciones que perduran, porque aceptar que ya no son los que eran antes y amar en lo que se han convertido los mantendrá unidos. 


Las crisis son parte de la vida, sirven para aprender y para crecer, no les tengas miedo. Cada vez que enfrentes un problema de pareja piensa que si trabajas de la mano de la persona que amas, cualquier obstáculo puede ser superado mientras exista confianza, amor y complicidad.

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