Estaba apunto de morir y un ángel se le apareció. “Dios me mandó a decirte esto…”



Somos muy buenos para juzgar, para criticar y para señalar los errores de quienes nos rodean, pero cuando se trata de ver nuestras fallas nos volvemos ciegos por la soberbia y nos mostramos ante los demás como seres perfectos. Debemos tener la humildad suficiente para aceptar que por nuestra condición humana e imperfecta, también herimos y dañamos a quienes amamos. 


Ninguna persona está libre de cometer equivocaciones, sin embargo debemos trabajar en la humildad y la sencillez para reconocer que nuestras acciones tienen terribles consecuencias en nuestra relación. ¿Alguna vez sientes que tu pareja te ha decepcionado? Seguramente en muchas ocasiones te has sentido traicionado, o piensas que por culpa del otro han dejado pasar oportunidades o se ha vuelto más difícil la convivencia en el hogar. 

Antes de culpar de todo al otro considera que una relación se basa en el apoyo mutuo y el trabajo en equipo, por ello quiero compartirte esta bella reflexión: 


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