Decir adiós duele pero quedarse cuando ya no hay amor mata. Carta para decir adiós a quien ya se quiere ir


Al navegar por internet encontré una carta bellísima, escrita por una joven que se despedía de quien consideraba el amor de su vida. Los motivos de la separación no los especificó, pero me recordó a todas las personas que me han pedido consejo cuando se acaba su relación amorosa. 



Amar a una persona con todos nuestros sentidos y saber que no somos correspondidos es uno de los dolores más grandes que podemos sentir, especialmente si hubo amor y algo hizo que terminara. En este punto ya no tiene caso ver quién fue el culpable, sino cerrar ese ciclo y continuar nuestra vida.




Te invito a leer el mensaje y después a comentar en qué puede ayudar un método de expresión como escribir: 

"Discúlpame, solo quiero despedirme, es la última vez que te escribo, gracias infinitas por todos los mensajes, los besos, las caricias; por el amor y por las veces que el amor nos hizo y nos deshizo; por los momentos que organizábamos hacer algo juntos, lástima que todos ellos solo fueron instantes en los que querías cubrir tu soledad. Ahora todos ellos se vuelven lindos, duros y tristes recuerdos. Me queda claro que me querías junto a ti, pero no en tu vida. Es una lástima que dos personas que mueren de amor tengan que vivir en un recuerdo y lo único que digas es "éxito". Me hice tantas ilusiones contigo, que olvidé ser realista por una vez en mi vida. ¡Pues, ahora voy entendiendo que ninguna mujer se queda demasiado tiempo donde no se siente querida, en otras palabras, donde sobra!

Contigo todo fue distinto, te amé, era perfecto estar entre tus brazos, encajaba, por eso te decía "amor ¿me abrazas?", amaba sentirme protegida por ti. Qué triste que cada vez que intento buscarte me dejas en visto o no contestas aún estando en línea, para ti es tan fácil ignorarme (te sale genial) pero querido déjame decir que: ¡los problemas se solucionan hablando, no dejando de hablar!

¿Recuerdas cuando me pediste que fuéramos novios y yo no quería? Pensaba en lo difícil que sería, pero decidí arriesgarme, conocía los riesgos y aun así los tome. Es increíble lo que se puede aguantar solo por no querer perder a alguien.

Siempre quise ser mejor, para ser una mujer completa para ti y que te sintieras orgulloso de andar de mi mano, sin necesidad de ver y desear a otras. Quise ser la mujer que estuviera en las buenas y más en las malas.

Si me extrañas háblame, no importa que las cosas estén mal, yo siempre voy a querer hablar contigo, aunque no creo poder volver a confiar en ti, pero mi puerta estará abierta para cuando decidas venir a terminar las cosas como un hombre, de frente, y ojalá puedas decirme qué fue aquello que te hizo separarte de mí, para ver si hay algo en lo que tenga que cambiar, para no volver a vivir esto que ahora me hace sufrir.

Ahora sólo tengo que aprender a dejar ir a quien ya no se quiere quedar, no haré ningún esfuerzo más, que te vaya muy bien, lamento tu cobardía pues no soportaste amar a una mujer de verdad. Sin más que decir debo aceptar que te amo, pero también me amo".

Esta carta es un acto de valentía y dignidad, habla de alguien que ha entendido que el amor no puede exigirse, y aunque en este momento la situación es dolorosa, está consciente de que algo mejor llegará a su vida. Principalmente, que antes de amar a alguien debe amarse a ella misma. 


La escritura en este caso sirve como excelente método de expresión, pues para superar decisiones nuestra mente debe ver y sentir que se hizo todo lo posible por lograr un buen resultado. No todo depende de ti, y por más amor que sientas no será suficiente para dos, la otra persona también debe sentirlo. 

Si te sentiste identificada o identificado con el mensaje, ¡anímate! Viene un proceso de duelo, porque después de todo el fin de esa relación es una pérdida en tu vida, pero tienes todo para salir adelante. Perdona a la otra persona por ti, para que te sientas libre de lo ocurrido.


Enfócate en ti, en tus seres queridos, en tus ocupaciones, y poco a poco podrás superar esta situación. No llenes tu corazón de amargura, rencor o dolor, pues sólo atraerás esos sentimientos. La realidad es que esta persona hizo algo bueno: te dio tu libertad para emplearla en alguien que sí te ame. 

Agradece lo bueno y deja que se vaya. Hay personas que llegan a nuestra vida con una misión importante, pero eso no quiere decir que permanecerán en ella. Toma lo mejor y sigue tu camino.

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