Cuidado con este error que muchos padres cometen con sus hijos. Podría costarle la vida a alguien


La adicción a los dispositivos móviles es uno de los problemas más grandes hoy en día, pues no sólo afecta a la persona que los usa sino a todo su entorno. Desde reducir nuestra capacidad de comunicación hasta provocar graves accidentes, ver esa pantalla o escuchar el sonido de un mensaje por responder puede detonar lo peor de la inconsciencia humana.

Entre los aspectos más graves es que dicha adicción perjudica a los adultos y también a los más pequeños del hogar, pues los padres ven en esos aparatos una manera sencilla de entretenerlos, en lugar de esforzarse más para cuidarlos. 



Para ejemplificar mejor el tema quiero compartir contigo una historia que llamó mi atención. Apareció en el diario británico “Daily Mail”, y al leerla fue imposible que no me impactara, por lo grave de los hechos.



Un niño de 4 años y otro de 13 fueron atropellados por un automóvil que circulaba en reversa. Curiosamente en el asiento del piloto había otro menor, de 12 años. Seguro te preguntarás cómo ocurrió la tragedia. Pues bien, estos son los detalles. 

Los tres chicos estaban en un asilo, donde había una celebración. Fueron invitados pues tenían familiares en el lugar.. 


Los de 4 y 13 años salieron a jugar corriendo entre los carros. El de 12, como muchos adolescentes hoy en día, estaba ocupado en su teléfono celular. La batería del dispositivo se agotó y pidió a sus padres las llaves del auto para cargarla. Ahí comenzó la tragedia. 

Sus papás le dijeron que se quedara con ellos para convivir con los abuelos, pero él fue muy insistente, sólo quería seguir hablando con sus amigos. Luego de algunos minutos de discutir, su padre accedió, le dio las llaves que llevaba en la bolsa del pantalón y el chico corrió al auto. 

Conectó el teléfono al cable para cargar, pero no funcionó y se le hizo fácil prender el auto para que hubiera energía. La desesperación por conectarlo y su inexperiencia se convirtieron en combinación mortal, pues echó a andar el vehículo accidentalmente y arrolló a los otros dos pequeños. 


El de 4 años murió a los pocos minutos, el de 13 años resultó herido de gravedad y pasó varias semanas en el hospital. La familia del menor que provocó el accidente no podía tranquilizar su conciencia. Si tan sólo se hubieran negado al berrinche, nada de eso hubiera pasado.

Esta historia nos regala una importante lección sobre el valor que damos a cosas que realmente no lo tienen. No va a pasar nada por dejar el celular sin batería, por no contestar un mensaje o una llamada si estamos ocupados; esa distracción podría costar la vida a otros.

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