Cuando maltratas a una mujer, dejas de ser un hombre. Mira cómo detener la violencia física


La violencia en la pareja es uno de los temas que más llaman mi atención, pues se da tanto en el noviazgo como en el matrimonio y jamás hay motivos para justificarle. Simplemente: quien te maltrata no te ama.

Entiendo que es una situación difícil pero debes salir de ella. Es lo mejor, por tu bien. La vida no se hizo para sufrir y el amor no es pretexto para permitir que te lastimen. En muchas ocasiones esta es la forma en que una pareja manifiesta conflictos emocionales que no tienen que ver contigo, pero eso no le da razón de convertirte en blanco de sus ataques. 



¿Cómo empieza la violencia en una relación? 

En un principio hay atracción, enamoramiento, y puede ser que la pareja no muestre actitudes violentas; esas salen con el paso del tiempo, cuando hay más confianza entre los dos. 



Primero pueden aparecer actitudes limitantes, comentarios sobre amigos, familiares, gustos y arreglo personal de la pareja. Después, discusiones en voz alta, y el agresor -hombre o mujer- hace sentir al otro culpable y merecedor de esos comportamientos. Entonces llegan los golpes. Algunos atacantes prometen que no volverá a pasar; el amor ciega a su pareja, la hace sentir que en realidad no se repetirá, ésta cree en el arrepentimiento del ser que ama y quien jura que va a cambiar, pero poco o mucho tiempo después vuelve a hacerlo y muy posiblemente peor que la vez anterior. 

Es claro que la persona violenta necesita ayuda, y cuando lastima así no podemos dársela. Primero está nuestro bienestar en todos los sentidos. 


¿Cómo ponerle un alto?

Aquí algunas sugerencias para salir de este círculo negativo: 

1.- Niégate a lo que te exige

En el amor no se exige, sólo se pide. Si tu pareja te solicita algo que te incomoda no lo hagas, dile que no y si es necesario, aléjate de él o ella. Aunque es tu pareja no te controla, por lo tanto no debe obligarte a cambiar tu modo de arreglarte, no debe elegirte amistades ni alejarte de ellas o de tus familiares. Tampoco debe obligarte a tener intimidad.  

2.- Recuerda que tú no tienes la culpa. 

Tu pareja ha vivido malas experiencias que no ha podido superar y se desquita contigo, pero tú no mereces ese maltrato. 

3.- Denuncia. 

No tengas miedo al “qué dirán” ni de realizar el proceso legal correspondiente, éste te ayudará a estar en un espacio seguro, lejos de la otra persona. Si hay hijos, también a ellos les protegerá.

4.- Recurre a un profesional. 

La violencia en el noviazgo y/o en el matrimonio daña mucho la autoestima de la víctima, por lo que es importante que ésta recupere la confianza en sí misma, y un experto en la materia es el indicado para darle la guía que necesita.

5.- Apóyate en tus seres queridos

Su amor y estimación te ayudarán a sentirte mejor, a recuperar todo lo que el agresor o la agresora te robó. Escucha sus consejos y apóyate en ellos.

6.- Recuerda que el agresor no cambiará sin ayuda

No te quedes al lado de quien pone tu vida en peligro, pensando que va a cambiar. Está enfermo y necesita ayuda que tú no le puedes dar sin recuperarte de lo que has sufrido.

No porque tengas un compromiso debes soportar todo eso, pues mostrarás a tus seres queridos que es algo bueno y algunos, como tus hijos, seguirán el mal ejemplo. ¿Deseas que ellos también sean víctimas o agresores? Haz lo mejor, por ti y por ellos.

7.- No respondas con más violencia

No se trata de frenar la agresión haciendo lo mismo; responder con violencia sólo multiplica los conflictos y te convertirá en alguien triste, deprimido y agresivo que contaminará su relación con otras personas. No es una competencia por ver quién puede más, sino una lucha por alcanzar tu felicidad. 


La violencia no debe tolerarse ni es la solución a los problemas. Si tu pareja te ha lastimado díselo, y busquen ayuda para que el amor pueda triunfar. Si no es posible o no desea cambiar, aléjate y sigue tu camino a la dicha. Primero estás tú y si no estás bien, no podrás bendecir a nadie más.

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