Conoce a tu esposo por cómo trata a su mamá. Ahora entenderás por qué te trata así


Como dicen por ahí “hay de todo en la viña del Señor”, y podemos encontrar un sinfín de personalidades. Muchas de ellas, desgraciadamente, se han formado por traumas de la niñez, por la sobreprotección de los padres o por el abandono de los mismos. Varios factores influirán en nuestra etapa adulta, en la formación de la autoimagen y de la autoestima y, aunque muchos no lo crean, también a la hora de escoger pareja.

Hay una etapa en el desarrollo del niño, que se caracteriza por cierta atracción hacia el padre del género opuesto y un poco de rechazo hacia el de su mismo género. En los varones se llama complejo de Edipo y en las niñas, complejo de Electra, según planteaba el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, en sus primeras investigaciones sobre los deseos reprimidos del subconsciente. 



No hay por qué preocuparse, este deseo es completamente normal. Comprendido en el periodo de los 3 a los 6 años, este impulso termina con el desarrollo de la libido de los pequeños. Sin embargo, desde el punto psicológico la relación entre hijos y padres en esta etapa formará los estándares que los primeros quieren en su pareja, ya que de manera inconsciente buscarán en su futura esposa características parecidas a la personalidad de su madre, así como las mujeres lo harán guiadas por el trato que recibieron de su padre. 




Con base en ello se puede decir que una mujer sabrá cómo la tratará su esposo al ver la relación que llevan los padres de él. En el caso de los hombres o futuros esposos podemos encontrar las siguientes características: 

1. Un hombre que habla o ve a diario a su madre. 


Aunque el hijo lo vea como algo bueno e inofensivo, tener tanto apego a la madre puede perjudicar la relación. Un hombre que pasa demasiado tiempo en el nido demuestra hasta cierto punto inmadurez. Si habla diariamente con su madre es probable que ésta le cuente detalles de su vida en pareja, lo cual puede desatar pleitos entre los esposos. Es bueno conservar cercanía con la madre, pero hay que aprender a equilibrar el tiempo y más cuando ya se tiene familia propia. Parte de la madurez como adultos recae en resolver las cuestiones propias sin intervención de los padres. 

2. Un hombre que presta poca o nada de atención a su madre.


El desapego total tampoco es buena señal de que el hombre sepa llevar su vida en matrimonio, ya que la poca atención y falta de responsabilidad hacia la figura materna es reflejo de la escasa importancia que da a los esfuerzos que hizo la madre durante su desarrollo. Muchas veces esto también significa que el hombre ha tenido una relación difícil con su madre, e incluso podría probar su falta de sensibilidad y su poca capacidad para perdonar a quienes cometen errores. ¡Cuidado!

3. Un hombre irrespetuoso que se expresa mal de su madre.


Muchos hijos que sufrieron maltrato o abandono materno suelen crecer en conflicto y llenos de rencor, por lo que cuando visitan la casa de sus padres terminan peleando, insultando y descalificando a su madre. Hay que tomar en cuenta que aunque los padres se hayan equivocado en su actuar, debemos aprender a sanar nuestras heridas del pasado, perdonar y dejar ir para vivir en paz. Si tu pareja no es capaz de enfocarse en lo positivo del presente y no se esfuerza por perdonar el pasado, seguramente valorará muy poco el futuro a tu lado. 

4. Un hombre que aún sigue las reglas y opiniones de su madre más que las propias.


Esto es un claro reflejo de falta de madurez, exceso de apego y la sobreprotección vivida durante la infancia. Muchas madres sin darse cuenta, suelen chantajear a los hijos con premios con tal de que permanezcan a su lado y la obedezcan ciegamente, lo cual tendrá consecuencias poco favorables en la etapa adulta. Así nos encontramos con los “bebés” de 35 o 40 años, hombres que aunque muchas veces dejan el nido, jamás aprenden a volar y a menudo regresan con su madre para que ella resuelva sus dudas y sus problemas, e incluso para tratar de cambiar a la pareja y hacerla a imagen y semejanza de su creadora, lo cual no es nada saludable para la relación.

5. Un hombre que siente que su madre es una santa.


Hay quienes tienden a idealizar a la madre, ya que muchas veces ella ha hecho demasiados sacrificios por sus hijos y aun así pudo manejar su tiempo para criarlos bien, atenderlos “a cuerpo de rey” y darles todas las libertades y caprichos posibles, lo cual buscarán los varones en su próxima pareja. Para ellos su madre es una deidad que no tiene ningún defecto, y por lo tanto ninguna mujer estará jamás a su altura, así que sus estándares son altos e irreales. 

6. Un hombre que tiene una buena relación con su madre.


Una relación basada en la comunicación asertiva, el respeto y el amor, es la mejor manera de demostrar que un hombre ha sido criado de la manera correcta y que se ha convertido en una persona equilibrada emocionalmente, responsable y con personalidad propia. Un hombre con estas características comprende lo que significa respetar a una mujer, darle el lugar a su madre, y todo sin dejar de lado a la esposa. 

Espero que esto te ayude a comprender un poco más a los hombres que han tenido una vida difícil o una historia complicada al lado de la mujer que le dio la vida. Recuerda que aunque haya muchos problemas en cada familia, con amor, dedicación y esfuerzo es posible superar las heridas y los traumas de la niñez para tener una visión más amplia de lo que es vivir en familia. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!

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