Amate tanto que no necesites convencer a nadie para quedarse. Mira la importancia y transforma tu vida


¿A cuántas personas les has dicho te amo a lo largo de tu vida? Seguramente a más de una. Pero lo que me motivó a escribir estas líneas no es saber la cantidad de veces que has amado, sino ¿cuántas TE has amado? Lo pregunto porque me interesa que te ames tanto, que no necesites a nadie más.



Si te amas lo suficiente puedes tener seguridad de que estarás con alguien porque lo amas, no porque lo necesites. La dependencia afectiva no es amor, sino miedo a la soledad.



Es fácil confundirse entre lo que es amar o necesitar a una persona. Si la necesidad se apodera de ti, te mueves con desesperación para encontrar el amor de tu vida. Tienes miedo a estar en soledad porque te sientes incompleto sin alguien a tu lado. Por el contrario, cuando es amor lo que sientes disfrutas la compañía del otro pero también de estar solo.  


Ahora que conoces la diferencia entre amar y necesitar, sabrás que es muy delgada la línea entre estos dos sentimientos, entenderás que es preciso aprender a amarte para amar a otros, porque nadie puede dar lo que no tiene. Para ello quiero compartirte las siguientes claves.  


Olvídate de las comparaciones

Ámate como eres, sin compararte con otros; descubrirás que posees muchas capacidades que otros quisieran tener. 


Acéptate y perdónate 

Todos cometemos errores y no podemos regresar el tiempo, pero sí construir un futuro mejor con lo aprendido; aceptar que nos equivocamos nos puede liberar de cargas innecesarias.


Dedícate tiempo 

Realiza actividades que te llenen de energía, que te apasionen, que saquen lo mejor de ti. Hacer lo que te gusta te llevará a conocer nuevas personas que muy posiblemente compartirán tus intereses. 


Trátate con cariño y respeto 

Tienes derecho a ser feliz, trátate como te gustaría que te traten los demás. Amarse a uno mismo significa mostrarnos tal cual somos en todos lados, sin miedo a ser juzgados porque sabemos que la opinión más valiosa es la nuestra. 

Reflexiona sobre qué te falta para amarte al 100%. Recuerda que el amor propio es necesario para poder amar a otros. Ámate lo suficiente para ponerte en primer lugar en todas tus decisiones.

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