7 Señales de que tu hijo puede estar sufriendo abuso SEXUAL. Urgente compartir


Cuando se trata de cuidar y proteger a los hijos todos los padres buscamos tener la mayor precaución posible, ya que por más que intentemos estar buena parte del tiempo con ellos, el trabajo, la escuela y las responsabilidades no nos lo permiten. Por ello debemos estar siempre informados y aprender a observar su comportamiento, así nos aseguramos que todo está en orden. 



Hoy quiero tratar un tema que me parece muy delicado y sensible para padres con niños pequeños o adolescentes ya que, como sabemos, sobre todo en esta última etapa los hijos tienden a alejarse un poco y a buscar su propia independencia, por lo que prefieren consejos de sus amigos en vez de acudir a nosotros. Es lógico que muchas veces por vergüenza o falta de madurez no quieran hablar con sus padres de temas como el abuso físico, preocupante para cualquier familia. 




Rara vez jóvenes o niños que sufren abuso se animan a decirlo en el momento, y es difícil ayudarles a superar una experiencia tan dolorosa y complicada, que trae terribles consecuencias para su conducta y su autoestima, así como dificultad para relacionarse en sociedad. 

Es importante que aprendamos a ver más allá y que siempre estemos al pendiente de los cambios drásticos de humor o de comportamiento de nuestros hijos, ya que esas conductas son el grito desesperado con el que piden ayuda. Por eso hoy quiero compartirte las 5 cosas que debes saber sobre el abuso infantil:


1. ¿Cómo se define el abuso infantil o abuso físico?

Es cualquier actividad que implique violencia, agresión o daño a las partes privadas de niños o jóvenes, mediante el uso de fuerza, o con engaños y manipulación. 

También es considerado abuso exhibir el cuerpo sin ropa, tocarse o exponer los órganos reproductores a un menor, así como enseñarle material para adultos por cualquier medio. 


Muchos de ellos son obligados a participar en actividades de ese tipo, inapropiadas para su edad porque pueden sufrir traumas emocionales, además de terrible y doloroso daño físico.


2. Señales físicas de abuso

Si un menor es víctima de abuso, hay cambios físicos que pueden ser descubiertos por los padres a la hora de la ducha o al cambiarle de ropa. Por ejemplo:

1. Irritación en las partes íntimas

2. Infecciones urinarias o en sus genitales

3. Huellas de violencia -como moretones- en los órganos reproductores

3. Dolor repentino en las áreas antes mencionadas

Algunos son difíciles de detectar a simple vista, por ello lo ideal es llevarlo a revisión médica, para estar seguro si tiene o no daños de este tipo. 


4. Cambios en el comportamiento

La exposición de niños y jóvenes a comportamientos y conductas para los que no están preparados, puede causarles grandes traumas y mucho dolor tanto físico como emocional, confusión e incluso episodios de depresión muy fuertes. Es importante poner atención a los siguientes indicadores: 

1. Tienen pesadillas constantemente, de las cuales no quieren hablar

2. Relato de actos sexuales que dan cuenta de una vivencia.

3. Conocimientos sexuales inapropiados para su etapa evolutiva.

4. Comportamiento sexualizado.

5. Cambios repentinos de comportamiento

6. Baja inesperada del rendimiento escolar.

7. Evitan el acercamiento o contacto físico cuando se sienten intimidados. 

8. Evitar el regreso al hogar.


Si un pequeño sufre abusos suele perder la confianza en los adultos o figuras de autoridad, pues vive víctima del miedo. Algunos incluso sufren amenazas de los agresores y no se atreven a delatar a quien les hace daño. 

Es aquí donde, como padres, debemos poner especial atención y jamás forzar a los pequeños a quedarse o a convivir con una persona que les inspira desconfianza. Está demostrado que en la mayoría de los casos de abuso infantil, los culpables son familiares, conocidos o personas que tiene plena confianza de los padres. 


5. ¿Cómo abordar el problema?

Jamás se debe forzar a los hijos a hablar sobre esa problemática ni exhibirlos. A veces confrontarlos de manera directa no sirve de nada, pues se sienten vulnerables. Si es tu caso explícale que él no tiene culpa de nada de lo ocurrido. Muéstrate calmado, háblale con paciencia y comprende que una situación tan complicada requiere ayuda profesional. 

Haz sentir a tu hijo que no importa lo que diga, siempre estará protegido y no permitirás que nada lo lastime de nuevo. Tampoco te culpes, recuerda que cuando las cosas han llegado a un punto tan delicado lo único que importa es buscar soluciones. 


6. Siempre es mejor prevenir

Enseña a tu hijo desde pequeño a establecer límites, que su cuerpo es suyo únicamente y que nadie tiene derecho a tocarlo, besarlo, abrazarlo o a cargarlo si él no lo desea. Muchas veces por querer que sean “educados” no dejamos que los niños o los jóvenes hagan caso a su instinto, lo cual les manda la equivocada señal de que no son dueños de su espacio personal. 


Deja que tu hijo aprenda a decir “no”, y dale la confianza de que si alguien quiere hacerle daño o si no se siente cómodo con un adulto, no será obligado a estar junto a él. 

Recuerda que los padres somos responsables de dar a nuestros hijos las armas para que se defiendan en la vida. Hay que amarlos y apoyarlos de manera incondicional; prevención e información son la mejor herramienta.

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