7 errores que tus padres cometieron contigo que tú NO debes cometer con tus hijos


Es fácil juzgar a nuestros padres por sus errores; después de una infancia difícil es casi imposible romper los patrones vividos en esa etapa, pero no por ello es saludable culpar a quienes con esfuerzo y dificultades hicieron todo por sacarnos adelante. 

Debemos tomar en cuenta que nuestros padres lamentablemente no tuvieron las mismas oportunidades que nosotros. La mayoría vivieron en un ambiente lleno de violencia, malos ejemplos y poca atención. Sin embargo, con todo su amor trataron de hacer a un lado esos vínculos y trazar un mejor camino para nosotros. Y eso es exactamente lo que debemos hacer con nuestros hijos. 


Ahora es nuestro turno de sanar y romper los ejemplos dañinos de los que fuimos víctimas. Por fortuna hoy existe mucha información en la red, que podemos usar para conocer mejores modelos de crianza y ayudar a nuestros hijos a tener un saludable desarrollo físico y emocional. 



Estos son algunos de los errores más comunes que nuestros padres cometieron con nosotros, y que lamentablemente hemos repetido. No dejes que tu vida se convierta en reflejo de negatividad. Libérate y salva a tu familia de las malas enseñanzas, y cosecharás un futuro diferente. 

1. Recurrir a los golpes como castigo


Una creencia muy común en épocas pasadas era que los hijos sólo aprendían a respetar a sus mayores con golpes o castigos físicos. Aunque eso parecía ‘‘efectivo”, la violencia no es el mejor camino para cambiar malas conductas. Sólo genera en los hijos miedo, desconfianza, estrés y una serie de traumas emocionales que lo afectarán por el resto de su vida. 


Los niños sometidos mediante el abuso físico crecen con problemas serios, que van desde reprimir sus deseos, ser muy tímidos e inseguros y con tendencias depresivas, hasta adoptar el mismo comportamiento violento hacia los demás. Esto daña a tus hijos como no tienes idea. No cometas el mismo error, pues todo conflicto puede solucionarse con amor, paciencia y charla asertiva. 

2. Tratar a todos los hijos de la misma manera


Una frase muy escuchada en el pasado era: “Todos coludos, o todos rabones”. Muchos padres aplicaban esa norma porque buscaban ser ‘‘justos” con todos los hijos. Ignoraban que cada uno tiene personalidad y comportamiento distintos. No todas las personas pueden aguantar los malos tratos o superar las adversidades de la misma manera, por ello es necesario considerar los aspectos que vuelven a nuestros pequeños seres únicos y especiales. 


Evita comparar o tratar a tus hijos con la misma dureza, ya que viven de manera diferente que tú cuando eras pequeño. Esto puede evitarles mucho dolor y sufrimiento.

3. Castigos exagerados

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Algunos padres eran dominados por el coraje del momento y con base en él aplicaban correctivos, en su mayoría desproporcionados con la falta cometida. Trataban  a los hijos con insultos, descalificaciones y humillaciones ‘‘para que aprendieran la lección”.


Para educar y poner límites debemos ser asertivos. Victoria Gómez, orientadora familiar del Colegio de Pedagogos de Cataluña, advierte lo siguiente: “Los padres no deben perder los papeles; han de controlar su actitud por mucho que el hijo les provoque...

El castigo moderado y proporcionado, la corrección a tiempo siempre serán mejores que cualquier orden impulsiva y exagerada, ejecutada con insultos y descalificaciones, ya que éstas pueden dañar la autoestima de los hijos. 

4. No creer en su palabra


Los hijos deben ser escuchados, de esa manera se sienten apreciados y amados. En cambio un pequeño ignorado por sus padres sufrirá por sentirse rechazado y minimizado. 

5. Dar por sentado su cariño


El amor, el respeto y el cariño de los hijos no se pueden imponer, son cosas que el padre va ganando con el tiempo, la convivencia y el buen trato que dé a su hijo. Es muy fácil pensar “él sabe que lo amo”, pero no está de más demostrar el cariño y también expresarlo con palabras, abrazos y gestos cariñosos. 

Recuerda que las palabras amorosas elevan la autoestima de los hijos, ayudan a sembrar la confianza y un apego emocional saludable, reforzando el vínculo con sus padres.

6. Darles responsabilidades mayores para su edad 


Es común que los padres traten de hacer madurar a los hijos antes de tiempo, o de atribuirles responsabilidades no propias para su edad. Algunas veces les imponen tareas que no les corresponden. Y no me refiero a actividades como apoyar en la limpieza del hogar o arreglar su habitación, sino hacerse cargo de sus hermanos o quedarse solos en casa a temprana edad. No debemos negarles su derecho a vivir una infancia feliz y tranquila, llena de amor y en la que puedan explotar su creatividad. 

7. Desapego emocional 


El abandono emocional afecta a los niños, y es un error que muchos padres cometieron en su afán de criar ‘‘hijos fuertes”. Ignorar las necesidades afectivas de los hijos es considerada una forma de maltrato, porque ellos requieren reforzar su valor y su autoimagen con la aprobación de los papás. Negar afecto no fortalece; al contrario, vuelve al pequeño inseguro y en la adolescencia buscará aprobación de sus amistades, e incluso de otros adultos, pero de manera poco saludable. 


Como padres debemos evitar caer en estas conductas que sólo dañan a la familia. Lo mejor es informarnos, romper modelos dañinos y cambiar lo que sufrimos de pequeños. Quizá en la manera de educar a los hijos tengamos nuestros propios errores, pero si adoptamos buenos hábitos será más sencillo tener una relación sana, armoniosa y llena de amor con ellos.

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