10 cosas en una relación que son peor que una infidelidad. Libérate, mereces ser feliz


Hace poco me topé con una mujer que me preguntó cómo hacer frente a una infidelidad. Le acompañaba una de sus mejores amigas y le decía que la infidelidad no es lo único que puede acabar una relación. Eso me hizo pensar en compartir este tema contigo, pues muchas veces minimizamos problemas a los que también debemos prestar atención. 

Es verdad que la infidelidad duele y puede acabar con el amor, pero estos otros problemas a los que me refiero también son de cuidado. Aparecen en las relaciones cuando la rutina se anida en el corazón, cuando no hay comunicación y los involucrados se resignan a vivir en una relación que les hace infelices. 



He conocido a parejas que recurren a la infidelidad precisamente para evadir estos problemas, y por supuesto que una dificultad no se resuelve con otra más grande. Lo mejor es analizar el asunto de raíz, y buscar la solución a esos conflictos que con el tiempo pueden crecer. 



Aquí te comparto algunos de los más comunes. Todos pueden darse tanto en hombres como en mujeres:

1. Falta de respeto e insultos


Gritos, insultos y palabras hirientes son cosas que tenemos que eliminar de nuestro vocabulario cuando los momentos de ira se hagan presentes. Lo ideal es relajarse, respirar y evitar a toda costa decir palabras que lastimen los sentimientos de la pareja. Una vez que el respeto se pierde es muy difícil recuperarlo. 

2. Humillaciones constantes


Muchas parejas recurren a esto, humillaciones públicas o conductas agresivas que hacen sentir menos a una de las partes. Pueden ser faltas de respeto y/o burlas constantes, que dañan la seguridad del afectado y se vuelven incontrolables, hasta llegar al punto de que la convivencia es insoportable. Quien trata a toda costa de humillar al otro es a la vez víctima de inseguridades y está sumido en la mediocridad, por ello recurre a estas críticas destructivas, para sentirse superior. 

Es una verdadera tristeza ver que esta práctica es muy común en el matrimonio y por lo general, quienes sufren no se atreven a poner un alto a la situación por miedo a la soledad o por codependencia. 

3. Falta de apoyo


La base de un matrimonio o de una unión en pareja son el respeto y el apoyo mutuo, sin embargo muchas personas se comportan como vampiros y tratan de chupar y exprimir a su compañero, para obtener todos los beneficios posibles.

Esto puede abarcar la estabilidad económica o emocional, incluso los proyectos personales, y cuando a uno no le da la gana apoyar al otro, recurre a los insultos y toma una actitud de víctima. Se molesta y se convierte en una carga para su compañero, en lugar de ayudar. 

Es una pena ver cómo el peso de la relación recae en uno solo; la víctima siente frustración, tristeza, depresión y, lo peor: falta de amor. Esto puede acabar con la salud mental y emocional de cualquiera. 

4. Engaños constantes


Si hay algo peor que descubrir una infidelidad, es el hecho de que la pareja no se esfuerce siquiera en ocultar que ha tenido una o varias relaciones fuera de la relación. Estar con alguien que no se arrepiente de haber faltado al compromiso de ser fiel, y que además está consciente del daño que hace, es una tortura psicológica brutal para la víctima. 

Es, además, una actitud que nos habla de egoísmo y que afecta la autoestima del afectado. Por supuesto que hay que frenar la situación, pues en algunos casos la víctima puede convertirse en cómplice de su propio sufrimiento, o por querer lastimar a su pareja se vuelve un auténtico monstruo, comete más faltas y así no se arregla nada.  

5. Codependencia


Esta es una condición psicológica muy dañina. Se relaciona con una serie de inseguridades que pueden atrapar a cualquiera en una vida llena de insatisfacción y abuso. La codependencia orilla a desarrollar un comportamiento basado en las necesidades de la pareja, sacrificando en ocasiones las propias con tal de satisfacer deseos y preferencias del otro, por miedo al rechazo o al abandono. 

El o la codependiente siempre vive lleno de obsesiones y a menudo siente necesidad de ejercer control sobre la pareja, porque sólo así se siente seguro o segura. Vivir esta situación se puede volver un verdadero infierno, ya que lejos de complementarse se busca que la pareja llene todos los vacíos emocionales que uno siente, y eso debe nacer de sí mismo. En este caso se ve al amor como una necesidad, no como un gusto, y así no funciona. 

6. Manipulación emocional y chantaje


La manipulación es un recurso muy utilizado por quienes buscan siempre hacer su voluntad, mientras que una relación se trata de cooperación, de tomar decisiones juntos y llegar a acuerdos; cuando uno tiende a manipular al otro significa que se siente superior y mejor en todos aspecto, le importa poco o nada lo que el otro tenga que decir. 

Muchas veces se recurre también a provocar sentimientos de culpa o miedo, con tal de anular la opinión de la pareja y así tener control absoluto, algo que resulta injusto, enfermizo e incluso puede provocar vacío emocional en la víctima. Recuerda: en el amor nada debe exigirse, no hay lugar para chantajes, manipulación ni mentiras. 

7. Celos enfermizos


Esta conducta demuestra grandes inseguridades y lastima a ambas partes. Una se frustra porque no consigue que la otra confíe en ella, y esa otra llena su mente de supuestos, historias que pueden ocurrir o no, y con eso elabora situaciones complicadas que le hacen actuar de manera agresiva y posesiva. 

Quiero aclarar que si una parte da razones para que su pareja sea celosa, esta actitud no hará que cambie, al contrario. La fidelidad no es algo que pueda exigirse o que surja cuando a la pareja se le vigila o controla cada movimiento, debe nacer de su corazón y si no ocurre, no hay nada que pueda hacerse; lo mejor es alejarse antes de que la situación te lastime más. 

8. Maltrato físico


La violencia física suele comenzar poco a poco, muchas veces con jalones en la mano o en el brazo, miradas agresivas, comentarios humillantes, lanzamiento de objetos personales, entre otras acciones, las cuales mandan señales sutiles al subconsciente de la víctima para ejercer control y demostrar superioridad. 

Nadie merece ser golpeado, humillado o violentado físicamente; cualquier ataque físico intencional que dañe su cuerpo es considerado abuso, y es castigado por la ley. 

Si en tu relación existe este tipo de maltrato o has sido víctima de golpes, jaloneos, bofetadas o amenazas con algún objeto, es mejor que busques ayuda, pues tu vida peligra y el amor no es una excusa para permitir que te lastimen o que estés en riesgo.  

9. Maltrato psicológico


Es considerada un arma invisible, pues no deja moretones ni cicatrices en el cuerpo sino en la mente; estas agresiones son verbales, para humillar al otro haciéndolo sentir menos valioso para que no pueda defenderse. 

En ocasiones es difícil identificar las agresiones de este tipo, pues el abusador sabe cómo controlar las emociones de la pareja. Pero es necesario darse cuenta de que una persona es valiosa por sí misma y no por estar al lado de alguien; no creas jamás lo contrario. Tú decides qué valor dar a las palabras que te dedica.     

10. Violencia económica


Es una forma de violencia doméstica, en la cual sólo una de las partes controla los ingresos y mantiene absoluto dominio sobre el dinero, independientemente de quien lo gane. 

Se cree que al tener el control del dinero tiene el poder de decidir en qué y cómo se gasta cada peso, incluso crea dependencia de su pareja y cree que por esto debe hacer todo lo que él o ella desee. 

Como lees, el engaño no lo es todo; pero en el amor no hay espacio para ninguna conducta tóxica. Las relaciones de pareja se tratan de crecer, imaginar, crear y construir juntos; hay que comunicarse, para no dar pie a estos conflictos, y poner alto a las actitudes que nos lastimen: el amor no es excusa para sufrir o para lastimar. 

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