Una relación es de dos, NO de uno NI de tres. Mira la importancia de poner límites


Tres pilares de toda relación son la confianza, la comunicación y la complicidad. Sobre todo esta última suele ser poco valorada, ya que muchas parejas hoy en día han perdido el sentido de privacidad en la relación, lo cual trae serios problemas. 

Hay quienes sienten que al casarse han adquirido un triple compromiso, pues tienen que satisfacer las ansias y aguantar las opiniones de la familia y amigos de su esposo o esposa. ¿Es sano tener una relación de 3 o 4? De acuerdo con mi entendimiento una “pareja” es un “par”: dos personas que se aman, se respetan y toman decisiones con base en acuerdos mutuos, sin caer en provocaciones, chismes o interferencias de otros. 


Respeta la complicidad que con tanto esfuerzo has construido en tu relación, pues la única manera de tener estabilidad es poniendo límites a las opiniones ajenas a ella. A continuación te presento algunos consejos que te serán útiles para lograrlo: 


1. No platicar cada detalle de tu relación con tus amistades


Es cierto que debemos apoyarnos en nuestras amistades y seres queridos, buscar sus consejos o pedir ayuda en momentos de desesperación. Pero en ocasiones ventilar todos nuestros problemas y desacuerdos privados con personas ajenas resulta dañino para la relación. Cuando se involucra a las amistades, éstas normalmente toman partido con la persona que conocen y no ven el panorama de manera clara, por lo que sus consejos pueden traer más conflictos que soluciones. 

Un amigo siempre te dará su apoyo incondicional y tratará de darte la razón, porque su cariño le impedirá ver la situación de forma objetiva. Procura resolver esos asuntos en tu hogar y con quien realmente importa: tu pareja. Sólo ustedes saben de forma honesta quién se equivocó y es necesario tener madurez suficiente para corregir comportamientos destructivos y arreglar sus diferencias.  

2. No dejes que la opinión de otros afecte tus decisiones


Un error muy común entre las parejas es tratar de arreglar los conflictos con ayuda de “un tercero”. En la mayoría de los casos la intención de quien pide el consejo no es saber qué hacer, sino justificar el hacer su voluntad al obtener el apoyo moral de otro. 

Aunque tengas suficiente confianza con tu familia o con tus amigos para contar la situación que atraviesas, lo mejor es calmarte y pensar: ¿qué gano involucrando a alguien más? Recuerda que al hablar sobre los asuntos de tu vida privada estás invitando (de forma indirecta) a tus seres queridos a opinar sobre tu relación, no sólo en esta ocasión sino en cualquier asunto.

Considera que al ventilar tus problemas de pareja das permiso a otros a preguntar y participar en tus decisiones, y cuando menos lo esperes querrán tomarlas por ti. Evita malentendidos con tu esposo o esposa resolviendo los asuntos de pareja entre dos.   

3. Respeta la privacidad de tu relación


La complicidad implica amar a tu pareja y confiar ciertos asuntos sólo entre ustedes. Pueden ser secretos románticos o un plan especial para su retiro, pero consideren también mantener entre ustedes discusiones, desacuerdos y conflictos. La convivencia es diferente en cada relación, y si la expones a terceras personas se pierde ese lazo de privacidad y compañerismo exclusivo con la pareja. 

Parte del compromiso en pareja es compartir situaciones o cosas únicamente entre ustedes. No deben ventilar secretos íntimos o vivencias con cualquier persona, porque no saben si ese alguien será capaz de guardar el secreto. Considera que hablar sobre los asuntos privados fuera de la relación es una forma de deslealtad y de falta de compromiso con tu pareja. ¿O te gustaría que tu pareja hiciera lo mismo con su familia o sus amistades?

4. Establece límites con la familia política


Muchas parejas tienen constantes desacuerdos porque involucran a su familia en discusiones que no le corresponden. Así como has aprendido a poner límites con tu pareja ante ciertas actitudes negativas, debes hacerlo con tus papás. Generalmente la convivencia entre los familiares políticos suele ser complicada, ya que algunos padres tienen la idea de sobreproteger a sus hijos incluso después del matrimonio. Hay quienes se toman la libertad de criticar, pero ahí es la pareja quien debe poner un alto y comentar que hay actitudes que no se deben tolerar. 

No dejes que tus padres humillen a tu pareja, debes hacerles ver que estar con esa persona ha sido tu decisión y que deben respetarla, y que al dañarla a ella también te hieren. Considera que no se pueden romper lazos con los padres y que cada persona tiene derecho a conservar sus amistades y relaciones familiares, pero siempre dejando en claro que ya tienes tu propio núcleo familiar, el cual merece respeto y consideración. 

5. Da prioridad a tu pareja


Recuerda que quien ha estado ahí en todo momento difícil hoy es tu pareja, quien se ha dedicado a cuidarte, a apoyarte y a estar a tu lado para superar toda adversidad. Procuren buscar el bienestar común y respetar su matrimonio, pues nadie tiene derecho de opinar o de juzgar sus decisiones. Sean honestos y acepten sus errores de forma oportuna, eso les evitará muchos conflictos. 

Las apariencias pueden engañar, quizá parezca que uno de los dos sufre más que el otro, pero sólo ustedes saben sus fallas y sus aciertos. Lo que algunas personas ven como injusticia puede ser en realidad consecuencia de sus actos.

Evita dañar a tu pareja involucrando a otros, porque cuando menos lo esperes la relación no será de dos, sino de un grupo de personas a las que les han dado el derecho de opinar. Establece límites y vive tu relación en armonía.  
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