Una palabra mal dicha puede destruir todo lo que has construido. Antes de hablar siempre haz esto…


La comunicación es esencial para entendernos con nuestra pareja, establecer límites y expresar nuestras inquietudes y emociones, pero debemos ser sabios al momento de pronunciarlas, pues pueden tener distintos efectos en nuestros seres amados. 

Hay personas que no miden las consecuencias de lo que dicen, y por su falta de tacto lastiman a sus hijos, a su pareja o a sus amistades. Y lo peor es que lo hacen sin darse cuenta. 

Para evitar caer en esta conducta dañina te pregunto lo siguiente: ¿Reaccionas en lugar de razonar?¿Te dejas llevar por la tristeza o el coraje cuando estás en medio de una discusión? ¿Tus palabras empeoran la situación en vez de mejorarla? A continuación te explicaremos por qué es mejor pensar antes de decir algo. Así evitarás malentendidos y experiencias dolorosas a tus seres queridos:


1. Las palabras construyen o destruyen


Las palabras son capaces de construir puentes o barreras entre las personas, entre familias, amigos e incluso la pareja. Una buena comunicación se debe hacer con palabras amables, sinceras y positivas, para que sean valoradas por quienes nos rodean. Esto podrá impulsarlos, mostrar nuestras ganas de apoyarlos y nuestro amor hacia ellos. Palabras negativas, insultos y violencia verbal tienen el mismo efecto, pues son escuchados y aprendidos pero dañan y hieren, pueden afectar mucho a quienes los reciben. Recuerda: todo lo que digas hoy a tus hijos, hermanos, padres y pareja quedará grabado en su memoria. Procura que los recuerdos que tengan de ti sean constructivos.  

2. Duelen más dependiendo de quien vienen


Las palabras pueden herir por lo que hacen sentir al otro, pero el dolor es más intenso cuando vienen de un ser amado, de una persona importante como padres, amigos o pareja. Las palabras tienen el poder de sanar, elevar e impulsar cuando son expresadas con buena intención, pero cuando son negativas pueden destruir la confianza y traer grandes desilusiones. Las palabras no sólo se usan para comunicar de forma objetiva, sino que dejan huellas que en ocasiones ni el tiempo logra borrar. 

3. Si piensas antes de actuar puedes evitar malentendidos


¿Por qué es importante pensar antes de decir algo? Muchas veces las emociones nos hacen actuar de manera imprudente. Un ejemplo es cuando estamos enojados, pues las palabras van cargadas de furia, de coraje y con ganas de lastimar. Pueden ejercer violencia también, aunque no física sino emocional, que tiene impacto profundo en la mente de la víctima, pues sentirá que no merece ser amada; será minimizada, humillada y menospreciada. 

Si estás frustrado, triste o molesto en medio de una discusión, te recomiendo hacerte estas preguntas antes de decir algo que puedas lamentar: ¿Lo que estoy a punto de decir arreglará el problema? ¿Qué ganaré después de pronunciar estas palabras? ¿Es sano para mi pareja escucharlo? Te aseguro que tomarte unos segundos antes de hablar hará la diferencia entre solucionar un conflicto o hacerlo más grave. 

4. Elige palabras positivas


Las palabras pueden cambiar el estado de ánimo de quien las escucha, ¿por qué no hacerlo para bien? Procura siempre comenzar el día con palabras amables; “por favor” y “gracias” son mágicas y te abrirán las puertas de cualquier lugar. Una persona capaz de desear el bien a los demás demuestra su riqueza interior; así como tiene poder sobre los demás, lo tiene sobre tu pensamiento. 


Decreta cosas positivas y sólo eso llegará a tu vida. Retira de tu lenguaje las frases “no puedo”, “no tengo ganas”, “tengo que”, y cámbialas por “yo puedo”, “quiero hacerlo”, “lo voy a lograr”.
Si quieres atraer bondad, abundancia y amor, deja que tus palabras se conviertan en guía de tus acciones. 

5. Sé sincero de forma asertiva


La sinceridad no está peleada con la sensibilidad, es decir que podemos ser honestos y expresar nuestras ideas y opiniones sin herir a los demás. Escoge tus palabras con sabiduría y exprésate con paciencia y prudencia. La comunicación no es “hablar por hablar”, es una habilidad que nos ayuda a llegar a acuerdos, a razonar y a expresar nuestras inquietudes. Cuida tus palabras porque, así como las acciones, tienen consecuencias. 

“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque deben escuchar y mirar dos veces antes de hablar” -Madame de Sevigné
Recomendados
Recomendados