Reclamar no sirve y solo destruye una relación. 5 claves para resolver cualquier problema


Cualquier relación puede tener problemas y todos pueden ser superados en poco tiempo, siempre y cuando haya voluntad, paciencia y un fuerte compromiso de por medio. El amor es capaz de perdonar los errores del otro, no guarda rencores, y aunque al principio sea complicado, siempre encontrará la manera de superar las adversidades. Pero para ello hay que tomar en cuenta la inteligencia emocional. 

Es necesario establecer ciertas reglas de comunicación en la pareja, así podrán resolver los conflictos de forma asertiva y con inteligencia emocional. Toma en cuenta que todas las relaciones estables resuelven sus conflictos con paciencia y siguiendo estos cuatro pasos: hablar de lo que les molesta, fijar reglas de convivencia, no involucrar a terceras personas (a menos que uno de los dos sea víctima de maltrato o prefiera buscar ayuda profesional) y respetarse en cualquier situación. 


Para seguir estos cuatro conceptos y resolver los conflictos de la mejor manera, sin dañar la autoestima, considera adoptar en tu vida una actitud positiva y desarrollar estos valores fundamentales: 



1. Tolerancia y respeto


No debemos perder el control cuando los momentos complicados se presenten en la relación, somos humanos y podemos equivocarnos, pero no hay que reaccionar, sobre todo cuando estamos tristes, enojados o frustrados.

Muchas veces la causa de nuestro enojo no es la discusión con la pareja, sino un pleito en el trabajo, un desacuerdo con algún amigo o cualquier cosa fuera del hogar. Para evitar descargar tus frustraciones con tu pareja debes ser tolerante y aprender a manejar el coraje, pues éste nos hace decir cosas que la pueden herir. El respeto es clave para superar toda situación complicada. 

2. Empatía ante todo


Antes de decir una frase hiriente, de acusar o reclamar, piensa qué le hace actuar de esa manera. Quizá el coraje del momento no te permita ver las cosas desde la perspectiva de tu pareja, pero es necesario que te calmes y pienses en los motivos que pudieron provocar el malentendido. No se trata de justificar una falta de respeto o restar importancia a lo ocurrido, sino de considerar los sentimientos de la otra persona. Piensa cuántas horas pasa al día sometida al estrés, al cuidado de la casa, de los hijos, considera las presiones laborales de su puesto y el poco descanso; en fin, hay muchos aspectos que se deben considerar antes de estallar y de culpar al otro de lo malo que ocurre en la relación. 

Hablando se solucionan estos inconvenientes, pero ambos deben estar dispuestos a respetarse y a confrontar los problemas con respeto y paciencia. Sin quejas, sin reclamos y con la mente abierta para entender los problemas del otro, cualquier situación puede resolverse.   

3. Respeta su individualidad


Toma en cuenta que tu pareja no es una extensión de ti, por lo tanto no actuará como a ti te gustaría, lo hará de acuerdo con sus intereses y sus gustos. Nadie es dueño de nadie en una relación, ambos son personas con ideas y formas de pensar diferentes. Las cosas no son “blancas” porque tú lo digas, ni son “grises” por decisión del otro, y como pareja deben encontrar el equilibrio y respetar sus diferentes formas de ver la realidad. 

Hay tres verdades fundamentales: tú verdad, la verdad de tu pareja y “la verdad”; esto quiere decir que por cada malentendido habrá 2 versiones de la misma historia. Para establecer la real deben ponerse de acuerdo, y si es necesario ceder en algunos aspectos pues sólo de esa manera llegarán a la solución. Recuerda que en una discusión nadie tiene la verdad absoluta. 

4. Identifica tus malas actitudes


Una vez que has analizado los problemas del otro debes mirar hacia el interior; reflexiona sobre tus errores al enfrentar un problema. ¿Cuál es tu primera reacción? Si en lugar de pensar las cosas gritas, reclamas y culpas al otro, seguramente tu pareja tomará una actitud defensiva; esto para nada calmará la situación. 

Plantea un escenario en tu mente, piensa en un pleito que se pudo haber resuelto fácilmente y se convirtió en algo más grande debido a la negatividad y a la poca asertividad al tratar de hablarlo. 

Desarrolla la inteligencia emocional para evitar malentendidos, pues te ayudará a moderar tu carácter y a actuar con prudencia: decir las cosas precisas en el momento oportuno y a la persona correcta. 

5. Proponer soluciones 


Los reclamos no sirven para nada, sólo deterioran la relación, crean más desacuerdos y pueden herir la autoestima de la pareja. ¿Qué hacer en lugar de reclamar? Lo mejor es proponer una solución y no acusar. Decía el genio de la música Ludwig van Beethoven: “Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”, y si basamos nuestra comunicación en este aspecto puede resultar  muy positivo para la relación. 

Por ello es mejor pensar las cosas antes de decirlas, antes de romper el silencio. Procura que las palabras que salgan de tu boca lleven a la resolución del conflicto o propongan algo positivo. No te enganches en una discusión para tener la razón, porque lo más importante es mejorar y solucionar los malentendidos, no sentirse superior al otro. 

El concepto de “la pareja perfecta” es una idea muy romántica pero poco realista. La realidad detrás de un matrimonio exitoso, feliz y estable no es evitar las peleas o ignorar los problemas, sino hacerles frente de forma inteligente, tomar conciencia de las necesidades del otro: escuchar sin interrumpir, hablar sin atacar y proponer sin criticar.


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