Por más difícil que sea un niño siempre háblale bonito y cambiarás su mundo. Mira cómo…


Educar a los hijos puede ser un problema si no se toman en cuenta sus necesidades. La disciplina en el hogar es muy importante, pero es necesario que los padres controlen sus emociones y siempre den a los pequeños trato amable, ya que la manera de educarlos determinará su autoestima y seguridad cuando sean mayores. 

Las palabras y la manera en que les hablamos tienen gran poder en su mente, pueden sacar lo mejor de ellos, o hundirlos y destruir su confianza. Siempre elige frases amables, cultiva el gran hábito de la paciencia y enseña a tu hijo con amor, corrigiendo sus errores pero a la vez aplaudiendo sus virtudes. 

Como padres debemos adaptar la manera de enseñar a los hijos, porque de esa manera garantizamos su aprendizaje, y nos aseguramos de que se sientan siempre amados y motivados a ser mejores desde pequeños. 


1.Los niños responden mejor a los estímulos positivos


Los niños pueden ser afectados por nuestras palabras, ya sea de forma positiva o negativa. Vienen a este mundo listos para aprender de nuestro ejemplo, buscan formar una autoimagen con base en las expectativas que los padres tengan de ellos. Trata de enfocarte en lo que ha hecho bien y en corregir de forma asertiva su mal comportamiento. Usa palabras que lo motiven como “así se hace”, “no te preocupes, inténtalo de nuevo”, “vamos, tú puedes lograrlo”. Estas frases lo harán sentir confianza en su capacidad y lo impulsarán a mejorar.  

2.Evita descalificar


Nunca juzgues a un pequeño por su comportamiento, toma en cuenta su necesidad de explorar y conocer el mundo con sus manos, este es el momento de desarrollar su mente, sus habilidades físicas y los lazos afectivos; no cometas el error de dirigirte a él con insultos o descalificándolo por sus errores. ¡Recuerda que todo es nuevo para él!

La profesora de Psicología Alba García Barrera menciona lo siguiente respecto del tema: “Es bastante fácil que, con nuestras palabras, afectemos el autoconcepto y la autoconfianza del niño”. Esto ocurre porque están en etapa formativa, y necesitan sentir la aprobación de los adultos que les dan protección, seguridad y una guía de comportamiento. 

“Es decir: un niño va formando el concepto que tiene de sí mismo con base en las valoraciones que recibe de sus padres, de sus abuelos, de sus tíos, de sus maestros… Y si bien de pequeñito no lo consideran capaz de hacer determinada cosa, muy probablemente acabe siendo incapaz de hacerla”  

3.Pon límites a tiempo


Para evitar comportamientos incontrolables de los pequeños es importante poner límites lo antes posible, porque aunque parezca que son fáciles de controlar no debemos amenazarlos o someterlos contra su voluntad.

¿Cuándo aprenderán algunas personas que los hijos no son una extensión de sus padres? Tienen mente y deseos propios, por eso debemos tratarlos con amor, paciencia y límites desde que son pequeños, pues con ello aprenderán las normas de convivencia en la familia y en la sociedad, sin necesidad de recurrir a castigos o a insultos para corregir su conducta. 

4.Comprensión y paciencia ante todo


Como adultos nos vamos olvidando poco a poco lo que se siente ser niño, el estar expuesto a lo que tus padres esperan de ti, el decepcionarlos o simplemente sentir rechazo de los mayores. Siempre es importante orientar a los hijos con paciencia, controlando nuestros impulsos y nuestras emociones negativas, porque en ocasiones lidiar con un pequeño puede ser agotador. 

Guarda la calma, respira hondo y toma en cuenta que el coraje te puede hacer actuar de forma incorrecta; no hieras a tus hijos por un enojo momentáneo, piensa que gritos, insultos y descalificaciones tendrán consecuencias negativas en su autoestima. 

5.Sé flexible con las normas


Los límites son importantes, pero la disciplina tampoco se trata de prohibir todo a los hijos. La educación de los pequeños debe basarse en el equilibrio entre los permisos y lo que no se puede hacer. Trata de explicar a tu hijo siempre el porqué con paciencia, y de esa manera será capaz de entender que las cosas se hacen por una razón. 

Evita las frases: “porque yo lo digo”, “cállate y obedece”, “porque soy tu madre/ padre”, pues con órdenes de este tipo mandas a tu hijo la señal de que su opinión o sus deseos no son importantes. 

6.No temas disculparte si te has equivocado


A veces a los padres nos cuesta trabajo aceptar que hemos sido demasiado duros con los hijos; pero es importante pedir perdón si hemos hecho algo que los lastimó; por ejemplo, disculparse por haber alzado la voz o si los hemos castigado injustamente. Muchos padres piensan que eso les resta autoridad, pero en realidad enseña a los menores la importancia de corregir los errores, es muestra de humildad y de amor, pues aprenden más de nuestro ejemplo. 

El amor, la paciencia y la dedicación que pongamos hoy para educar a nuestros hijos, rendirá frutos el día de mañana, y los ayudarán a crecer felices, seguros y exitosos. 
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