Nunca es tarde para cambiar la situación en la que estás. Deja de quejarte y sácale provecho


¿Has notado lo fácil que es aferrarnos a una mala experiencia y olvidar lo bueno que nos rodea? La realidad es que cuando algo nos sale mal, perdemos tiempo en quejas; eso hace que nuestra mente se lamente y nos recuerde el error una y otra vez. Incluso llegamos al punto de molestarnos porque otros tienen lo que nos falta pero, ¿sabes?, la envidia sólo sirve para olvidarnos de nuestras bendiciones. 

Dicen por ahí que ver el vaso medio lleno o medio vacío es cuestión de perspectiva, y por eso hoy quiero hablarte sobre cómo encontrar el lado bueno de cualquier situación. Mi recomendación es que en lugar de quejarte le saques provecho.



¿Qué hay de bueno en el fracaso? 

Uno de los problemas más comunes es que no estamos acostumbrados a digerir el fracaso. Equivocarnos nos produce pena, enojo, afecta nuestra seguridad y nuestra autoestima. Mucho tiene que ver el ejemplo que hemos visto en nuestro entorno, si con fracasos anteriores hemos sido objeto de burla o de regaños fuertes, pero no todo es tan malo como parece.



No existen los seres humanos perfectos, todos podemos equivocarnos y esto sólo quiere decir que debemos seguir insistiendo hasta lograr lo que nos propongamos. Si las cosas no se han dado es porque la vida nos está diciendo que hay que buscar otro camino y aquí tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo. Por ejemplo, fuiste a una entrevista de trabajo y no te lo dieron, ¿qué tal si después encuentras algo mejor? O tenías una relación de pareja que terminó y no supiste por qué, pero te sentías muy triste porque pensaste que todo iba bien. Tiempo después te enteras de que tu ex tuvo un problema enorme con su nueva pareja. ¡De la que te salvaste! 

Los ejemplos sobran, y en sí lo que quiero decir es que no tengas miedo a equivocarte. Deja de buscar la perfección y dale valor a los buenos momentos. 


La felicidad no es una meta, es el camino

Otro de los motivos por los que nos sentimos mal es porque tardamos en cumplir nuestras metas. Los medios de información y algunas personas que nos rodean, nos han hecho creer que la felicidad está en las cosas materiales, logros como tener un trabajo envidiable, una carrera, una casa, una familia con pareja e hijos. Es cierto que todo eso es bueno, pero no es la única opción para ser feliz. Mientras obtenemos todo eso hay pequeños logros que se van dando en el día a día, pero los ignoramos por pensar en el premio final: ¡gran error! Debemos disfrutar cada buen momento, pues al final lo que recordaremos serán esos pequeños detalles que la vida nos regaló. 

Además, no hay una fórmula para ser feliz. Lo que vale es hacer lo que te llene. Mientras tenga valor para ti no necesitas satisfacer la opinión de otros. Tu meta más importante es tu bienestar. 


El valor de la gratitud 

Si hay algo que nos puede recordar todo lo bueno que tenemos y somos, es la gratitud. Así como podemos desarrollar adicción a ver todo lo malo, la gratitud tiene efecto contrario, pues nos hace pensar en soluciones. Con ella los problemas se ven más pequeños, nos da la confianza de saber que todo pasa y que más adelante hay algo mejor. 

Si quieres ser una persona optimista, que siempre ve el lado bueno de las cosas, te propongo lo siguiente:

1.- Transforma los problemas en retos

Dios no nos pone frente a algo que no podamos superar, por lo tanto se trata de una situación que requiere más atención de tu parte, un poco más de esfuerzo y listo, puedes con eso y mucho más.

2.- Programa tu mente al despertar

Abrir los ojos a un nuevo día es un regalo de la vida, no lo desperdicies en lamentos y quejas. Desde que despiertes repítete a ti mismo: “Gracias, este será un gran día”. Así tendrás mejor actitud ante cada una de tus actividades, y si algo no resulta bien no te desanimarás, sino que lo resolverás fácilmente. 

3.- Ayuda a otros

Esto siempre te hace ver que tus problemas no son como imaginabas y que la solución estuvo frente a ti todo el tiempo. Si esa persona puede con su situación, ¿por qué tú no? 

4.- Atrae cosas buenas a tu vida

Si te encierras en todo lo malo o lo difícil, esa será la perspectiva con la que verás la vida y vivirás de desgracia en desgracia. Pero si decides poner fin a eso y te enfocas en lo bueno, eso será lo que la vida te dará. Tus ideas, tus acciones y tu actitud son como un imán para tu futuro, ¿qué quieres que llegue a ti? 

Esto incluye rodearte de gente positiva, el optimismo es contagioso. Procura que tus amigos, tu pareja y tus familiares te animen a ser mejor, de lo contrario no pongas mucha atención a sus comentarios, no permitas que lastimen el concepto que tienes de ti. 

5.- Fíjate objetivos reales

Conoces muy bien tus habilidades y lo que no se te da, por lo tanto haz las cosas con seguridad y establece metas que realmente puedas cumplir. Por ejemplo: quizá no bajarás 10 kilos en una semana con una dieta milagrosa, pero puedes iniciar una serie de hábitos saludables como reducir el consumo de azúcar, sal y comida chatarra, tomar más agua, hacer ejercicio y comer sanamente. En un par de semanas todos notarán el cambio en tu cuerpo y tú te sentirás de maravilla. 

Recuerda que no tienes el poder de controlar todo lo que te rodea, pero sí decides la forma en que vas a reaccionar y esto puede hacer una gran diferencia. 

6.- Analiza los detalles 

Una vez que algo ha salido mal, repasa detenidamente las cosas que te llevaron a ese resultado, ahí verás en dónde te equivocaste para no repetirlo. Cuando se dé una situación similar, sabrás qué hacer para que todo salga bien. Recuerda que el fracaso es útil cuando aprendemos de él.

7.- Disfruta las pequeñas cosas 

Sí, hay muchas cosas que pueden salir mal pero otras que pueden salir bien. Saborea cada bocado de lo que comas, abraza a tus seres queridos todas las veces que te sea posible, recuérdales cuánto los quieres, descansa lo mejor posible, tómate unos minutos para ti, escucha a tu corazón, ordena tu mente, pasa tiempo de calidad con las personas importantes en tu vida y antes de dormir, recuerda todo lo bueno que te ocurrió en el día. Estas acciones te motivarán para hacer del optimismo un hábito, pues verás todo lo bueno que hay en tu entorno. 


¿Estás listo para cambiar tu forma de ver la vida? Te lo advierto: una vez que lo hagas ya no podrás volver atrás y ni ganas te quedarán, pues te darás cuenta del tiempo que habías desperdiciado en cosas que no valían la pena.

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