¡No lo puedo castigar porque no soy su papá! 7 consejos para llevarte bien con los hijos de tu pareja.


En la actualidad el índice de divorcios ha aumentado, lamentablemente esto resulta muy complicado cuando hay hijos de por medio; después de la separación muchas personas deciden dar otra oportunidad al amor, y al encontrarlo llega un nuevo miembro a la familia: el padrastro o la madrastra. Es necesario entender la complejidad de relacionarse con los hijos de la pareja, y es entendible que esto genere ansiedad en algunas personas, sin embargo no tiene por qué ser tarea imposible. 

Si están dispuestos a entrar en una relación con un hombre o una mujer divorciados y si hay hijos de por medio, es importante considerar que la pareja tiene responsabilidades distintas, por lo que necesitará comprensión y paciencia para establecer una convivencia saludable entre ambas partes. Es importante considerar que esto no ocurrirá de la noche a la mañana, pues toda la familia ha pasado por una serie de cambios. 


Lo mejor es comenzar con calma, dar su lugar a los hijos y establecer acuerdos con la pareja, para evitar malentendidos. A continuación comparto algunos consejos para integrarse a la nueva dinámica familiar. Al principio es complicado, pero si se tiene la voluntad de apoyar a la pareja será más sencillo crear lazos con todos los miembros. 



1. Dar tiempo y espacio a los hijos de la pareja


En muchos casos los hijos de la pareja sienten rechazo hacia el padrastro o la madrastra, pues pueden verlo como el responsable directo de que sus padres estén separados aunque la realidad sea otra. Lo primero es tratar de comprenderlos, ser empáticos y respetar su duelo, sobre todo si son adolescentes, ya que durante esta etapa deben lidiar con cambios hormonales y con la formación de su propia personalidad, además de buscar aceptación de sus semejantes; sumado a ello deben ajustarse a su nueva vida tras la separación. Lo importante en estos casos es mostrar interés sincero por su bienestar, sin forzar una relación de amistad. 

Lo mejor es dejar que ellos se acerquen para que lo hagan a su tiempo y cuando se sientan más cómodos. Al principio verán al nuevo miembro como un adulto más en la familia. Si la convivencia es constante, respetuosa y agradable, con el paso del tiempo pueden llegar a crear lazos más profundos y significativos, aunque muy diferentes a los que tienen con sus padres biológicos.   

2. Respetar la autoridad de la pareja


Toda familia tiene distintas reglas y los hijos deben seguirlas; es necesario respetar la autoridad del padre o la madre, porque de esa manera la convivencia será armoniosa y ellos aprenderán cuáles son los límites en el hogar. No es sano intervenir en las correcciones o castigos que hace la pareja, aunque en ocasiones se piense que son muy severos. Esto puede crear conflictos con el cónyuge -porque la disciplina es un tema muy sensible- o hacerlo sentir mal sobre su manera de educar. En estos casos lo ideal es sugerir en privado, jamás frente a los hijos. De esa manera se puede involucrar y apoyar a la pareja en esta tarea. 

3. Respetar a la anterior pareja


En algunas ocasiones las parejas anteriores tienen una relación complicada, dependiendo de la manera en que terminaron su matrimonio; independientemente de los términos en que quedaron, la relación con los hijastros debe ser neutral, y evitar opiniones o juicios contra el padre biológico (o madre biológica) frente a ellos. Eso evitará pleitos y hará más sencillo para los hijos adaptarse a los cambios. 

Los temas de adultos deben ser resueltos en privado. A pesar de los errores de la ex pareja o de sus malas actitudes, ante los hijos se debe actuar con cordialidad y educación, pues ellos aprenderán de su ejemplo. 

4. No poner a los hijos en contra de sus padres


Algunos padrastros o madrastras buscan ganarse el afecto de los hijastros hablando mal de sus padres. Un ejemplo muy claro es criticar conductas de las cuales los chicos también han hablado, pero esto puede crearles confusión y coraje, pues a ningún niño le gusta escuchar que hablen mal de sus papás. Tampoco se les debe interrogar o sugerir que tengan comportamientos que puedan traerles problemas, como espiar al ex cónyuge de la pareja o tratar de sacar información de cómo se relacionan después del divorcio. Es necesario respetar la relación que tienen con ambos padres, incluso con su compañero anterior. 

5. No forzar el vínculo con los niños


De preferencia indícales que te llamen por tu nombre, recuerda que para ellos eres un adulto nuevo que se está integrando a la familia. Aunque entienden que eres la nueva pareja de mamá (o papá), les será complicado asimilarlo de un momento a otro. No deben presentarse como “el nuevo papá” o “la nueva mamá”, pues ellos ya tienen a sus padres. Recuerda: no debes buscar sustituir a nadie, simplemente vas a ganarte tu propio lugar y a crear un lazo único con tus hijastros con base en el respeto, la complicidad y la confianza. 

6. Poner límites 


Deben establecerse ciertos límites con los hijos de la pareja y no dejarse manipular con tal de agradarles o de ser aceptado. No se puede forzar ningún tipo de relación o lazo, y es importante ser consciente de que muchos niños o adolescentes tratarán de obtener beneficios haciéndolo sentirse culpable o, como dicen comúnmente, “tomándole la medida”.  

7. No comprar su afecto con regalos 


No trates de “comprar” su afecto con cosas materiales o regalos costosos; lo ideal es generar una convivencia saludable y conectar a nivel personal. No importa si son pequeños o grandes, con paciencia y empatía se puede establecer una relación de armonía, respeto y amistad.

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