Mira cómo tu pasado está destruyendo tu vida y la de tu familia. Libérate haciendo esto…


Cada uno vive diversas experiencias antes de formar una familia. Aquí cobran importancia lo que vimos en casa con papá y mamá, la infancia, las relaciones amorosas anteriores a la actual, los amigos, entre otros. Cuando es hora de formalizar un compromiso y los hijos llegan a nuestra vida, muchas cosas cambian y es probable que cometamos alguno de los errores que tanto nos dolieron hace tiempo.

Hoy quiero hablarte de una serie de hábitos que pueden aparecer en la vida cotidiana del hombre o de la mujer. Son actitudes tóxicas, pues afectan la relación con la pareja y con los hijos, de manera que seguimos viviendo sin cerrar esas heridas emocionales, pero también lastimamos a nuestros seres más queridos. ¿No te parece una herencia terrible? En los siguientes puntos te ofreceré soluciones que podrían hacer la gran diferencia, pues si te liberas de esas cargas, tu familia también lo hará:

1.- Falta de comunicación con tu pareja


Es cierto que muchas veces repetimos lo que vimos en casa, pues la relación entre nuestros padres se convierte en referencia para tratar a la pareja, pero eso no quiere decir que es lo correcto. Tú tienes el poder de decidir cómo quieres que sea tu relación. Si, por ejemplo, tu padre trabajaba todo el día, llegaba a casa y tu madre lo esperaba con la cena lista, hablaban poco y sólo de temas irrelevantes, tú no tienes por qué ser así.


Piensa en lo que una pareja necesita para mantenerse, en el hecho de que a pesar de sus múltiples obligaciones ustedes dos serán lo único constante, y mejora la forma de comunicarse. No supongas, expresa cualquier inquietud, mantengan el romanticismo, los detalles y así su amor durará por siempre. 

Esto hará que tu relación sea mejor y sembrarás en tus hijos las semillas de un amor sano y maduro.

2.- Altas expectativas de los hijos


Quizá tus padres te exigían demasiado y crees que eso te enseñó a ser disciplinado, pero debes reconocer que también te hizo vivir con mucha presión. ¿Eso quieres para tus hijos? 

Sé realista, apóyalos para hacer todo aquello que les apasione y enséñales cómo ser mejores, pero no los presiones en algo que sabes que no se les da. Tus hijos no son una extensión de ti ni una segunda oportunidad de la vida para cumplir tus sueños. Guíalos para que descubran sus talentos y con base en ellos, crearán sus propias metas. 

3.- Egoísmo


Cuando estamos en una familia es imposible que siempre se haga lo que queremos. Debemos dar su lugar a la pareja y a los hijos para que sean personas seguras, que se sientan amadas y valoradas. Pensar sólo en ti hará que aquellos a quienes quieres se alejen de ti, y esa soledad es terrible. Comparte buenos momentos, celebra los logros de otros y sé humilde. 

4.- No reconocer errores


Todos podemos equivocarnos, no importa si eres el jefe o la jefa de la familia. No se trata de que tus hijos y tu pareja se aprovechen de ti, pero no tienes que ser  estricto. Reconocer tus errores en familia hará que los otros también lo hagan en el hogar y en el entorno que se desenvuelven, lo que les abrirá muchas puertas. Sobre todo, demuestra que eres un ser humano y que equivocarse está bien porque permite aprender algo nuevo. 

Mamá y papá también se equivocan, pero reconocer sus errores los hace personas mejores. 

5.- Reclamos en lugar de sugerencias y críticas constructivas


Si tu hijo hace algo y sale mal, si tu pareja se equivoca, simplemente estallas, los insultas y dices que mejor haces todo tú para que se haga cuando quieres y como te gusta. Es una excelente manera de decir a tus seres queridos que eres la única persona capaz de lograr todo y que ellos no sirven para nada. ¿Verdad que no quieres dar ese mensaje?

Mi consejo es que te armes de paciencia y que hagas críticas constructivas en lugar de reclamos, así todos podrán crecer emocionalmente, fortalecer los lazos de amor, confianza y seguridad que los unen, además de aprender a ser independientes, pues siempre sentirán el respaldo unos de otros. 

6.- Poco tiempo de calidad


No importa si te dedicas todo el día al hogar o tienes un trabajo fuera de casa que te deja poco tiempo libre, la familia necesita tiempo de calidad. ¿De qué sirve pasar toda la tarde con ellos si te la vives pegado al celular, viendo qué hay de nuevo en las redes sociales o con pendientes del trabajo? 

Esas cosas no tienen fin, pero tu familia no te esperará por siempre y se cansará de tu actitud. No permitas que empiecen a hacer cosas sin considerarte porque siempre estás cansado, ocupado o de malas. Vale la pena hacer un esfuerzo por ellos, el tiempo avanza y no hay forma de volver atrás. Si sólo tienes dos horas procura que toda tu atención sea para tus seres queridos, rían, jueguen, hablen, escuchen, tu pareja y tu familia son tu prioridad. 

7.- Mal carácter


Se dice que todos podemos ser bondadosos, felices, relajados y todas esas cosas buenas que admiramos en los demás, ¿pero por qué algunos parecen una nube de tristeza o enojo? Puede haber experiencias que nos marcaron en la vida, pero eso no quiere decir que las consecuencias son eternas.  

Si hay conflictos personales que afectan la relación con tu familia, pareja y amigos, no te guardes esos sentimientos. Apóyate en tus seres queridos y busca ayuda profesional si crees que la carga es mucha; no estás solo. 

En la familia estamos para bendecir, apoyar, guiar y amar, por lo tanto necesitamos ser la mejor versión de nosotros mismos, trabajar todo lo que sea necesario para ser ejemplo de otros, para tener una relación amorosa sana y estable, ser un padre o una madre feliz para que nuestros hijos también lo sean. 

Insisto: tu familia es tu prioridad y merece lo mejor de ti. 
Recomendados
Recomendados