¿Sientes que el dolor te está matando? Mira cómo superar la pérdida de un ser querido


Si hay algo seguro en la vida es la muerte. Aunque suena un poco drástico es la realidad. Nuestro paso por el mundo es temporal, a algunos nos tocan más años que a otros, y simplemente debemos buscar dejar un buen legado con nuestra forma de vivir, que se convierta en ejemplo a seguir para amigos y conocidos.

Pero ¿qué pasa cuando de repente uno de nuestros seres queridos se va? Ya sea que una enfermedad terminó su vida o un suceso inesperado le ocurrió, es difícil entender que esa persona ya no estará en nuestro camino y es importante saber que esto, aunque puede parecer una tragedia, es un nuevo principio en la vida. Hoy quiero hablarte sobre la mejor forma de lidiar con el dolor que provoca la ausencia de un ser querido y cómo aprender a vivir honrando su vida. 



El proceso de sobrellevar esta ausencia se conoce como “duelo”. Puede durar de uno a tres años y no tiene nada que ver con el amor que sentíamos por esa persona que se ha ido, sino con nuestra capacidad para lidiar con la emoción. Quienes tardan más no es que tengan un problema, simplemente tienen procesos distintos. 




Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra que dedicó su vida personal a estudiar la muerte y la forma en que los seres humanos aprendemos a vivir con ella. Luego de varios estudios concluyó que el duelo de una persona, tanto por alguien que le había abandonado como por un ser querido que había muerto, se compone de cinco etapas:

1.- Negación

Es el rechazo inconsciente de los hechos o de la realidad de la situación. Se trata de un mecanismo de defensa de nuestra mente para disminuir la impresión de la noticia, de esta manera sólo sentimos el dolor que estamos preparados para soportar. El no aceptar todo de golpe hace que lo vayamos digiriendo poco a poco. 

2.- Ira

Es imposible negar la realidad y entonces aceptamos todo lo que ocurre, por lo tanto sentimos gran dolor. La ira se manifiesta con la persona que falleció y con nuestros seres queridos; podemos pensar que nadie nos comprende, pero no es así. Lo ideal es expresar este sentimiento sin ser juzgado, la ira es temporal pero debemos dejar que salga de nosotros. 

3.- Negociación

Puede darse antes de la pérdida, por ejemplo cuando hablamos de un ser querido con una enfermedad terminal como cáncer, o después, para negociar el dolor que nos produce su muerte. Aquí la persona afectada busca hacer un pacto con Dios o con algún ser superior para que la persona enferma sane; a cambio ofrece un cambio de vida radical y ve esta acción como una solución. 

Otra manera de expresar la negación es cuando la persona afectada piensa en qué podría haber hecho diferente para evitar la muerte de su ser querido. En otras palabras, nos quedamos en el pasado para tratar de cerrar la herida pensando en lo lindo que sería todo si esa persona especial no hubiera muerto. 

4.- Depresión

En esta etapa se comprende la muerte del ser querido, y la persona que sufre la pérdida empieza a aislarse socialmente, se siente triste, con miedo a lo que vendrá y posiblemente no quiera salir de la cama. El dolor parece ser más profundo, pues hay cansancio físico y mental, hasta puede sentirse que la vida no vale sin la persona que ha muerto. 

5.- Aceptación 

Se da cuando por fin se acepta la muerte del ser querido y el afectado continúa su vida en la medida de lo posible. Acepta que esa pérdida no se puede cambiar pero se reintegra a todas sus actividades cotidianas. Muchos aprovechan este momento para reflexionar sobre la vida y comprenden que todo estará bien.


Cuando nosotros mismos experimentamos la pérdida de un ser querido, puede ser un poco difícil lidiar con la situación e identificar en qué etapa del duelo nos encontramos, por lo tanto te propongo las siguientes acciones:

1.- Expresa tus sentimientos

No sirve de nada quedarte con las emociones guardadas, pues te conviertes en una especie de olla de presión que estallará en el peor momento. Lo mejor es hablar de lo que sientes con tus seres queridos, compartir anécdotas de esa persona que se ha ido y tal vez hasta ayudarás a otros que han sufrido la misma pérdida. El dolor disminuye cuando lo expresas y lo compartes, no te aísles. 

2.- Cuídate

Come y duerme apropiadamente, esto ayudará a que tu mente descanse y pueda lidiar con la situación. Desgastarte por una pérdida hará que no sólo tus emociones se deterioren sino también tu estado físico. Quizá sentirás que no necesitas comer o dormir, pero no te olvides de lo importante que es cuidar tu cuerpo.

3.- No te presiones por el tiempo

Como mencioné antes, el duelo puede durar de uno a tres años, porque todos tenemos procesos emocionales distintos y esto no quiere decir que la persona fallecida nos haya importado más o menos. Pero debes alarmarte si el duelo se vuelve tan difícil que impide que hagas tus actividades normales, es entonces cuando debes buscar ayuda profesional. 

4.- Celebra la vida de ese ser querido

Estoy seguro que a esa persona que ha pasado a mejor vida no le gustaría verte mal y sin duda, la mejor manera de recordarle es con un homenaje. Puedes plantar un jardín en su honor, poner su nombre a uno de tus hijos, hacer el viaje que habían soñado o cumplir algo que siempre platicaron y que por alguna razón no fue posible.


Sé que suena trillado, pero quienes se han ido jamás nos abandonan, siguen viviendo en nuestro corazón y en cada cosa que hacemos y aprendimos de ellos. Cuando se trata de una persona que estaba enferma ese momento por fin le permite descansar de su padecimiento, su muerte es una especie de libertad eterna. 

Hans Christian Andersen escribió un cuento llamado “Historia de una madre”, que habla de una mujer que persiguió a la muerte para que le devolviera a su hijo, pero cuando Dios le mostró las tragedias que le esperaban prefirió que todo quedara así, pues su hijo sería  feliz en el más allá. Siempre que me entero de la muerte de un ser querido la recuerdo porque habla de todo lo que hacemos para que esa persona no nos deje, y a la vez de lo perfecto que son los planes de Dios aunque no entendamos el porqué.


Recuerda: la muerte no es el final, es un nuevo principio en tu vida, y a partir de ahora serás un homenaje viviente a ese ser querido que ha partido.


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