Esto es lo más importante que le puedes dar a tus hijos. Es la clave para su éxito y felicidad en la vida


¿Cuál es el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos? Quizá muchos padres piensen en el juguete de moda, un celular costoso o una tableta electrónica, para que aprenda jugando. Muchos queremos darles lo mejor, y en algunos casos todo lo que no tuvimos en nuestra infancia. Una preocupación material obliga a los padres a trabajar horas extra o a pasar semanas sin descanso, sin ver que los objetos jamás podrán sustituir el cariño y el amor que necesitan los pequeños. 

El desarrollo de los hijos no depende de cuán costosa es su ropa, ni de cuántos juegos electrónicos tiene; su desarrollo físico y emocional depende de la convivencia, del amor y, sobre todo, del tiempo que pasamos con ellos. 

El mejor regalo no se puede comprar en una tienda, porque lo más valioso que debemos darles es tiempo y dedicación. Te invito a reflexionar sobre este apreciado recurso que desperdiciamos en asuntos sin importancia. ¿Qué puede ser más valioso que dejar a los niños vivir su infancia?

1. El tiempo no se puede comprar


Las cosas verdaderamente importantes son gratis: un atardecer en la playa, los campos llenos de flores en primavera, la felicidad de la madre y el padre al ver por primera vez a su hijo, y el amor entre cada familia. Pero hay algo muy preciado que nunca vuelve y que debemos aprender a valorar: el tiempo. Debemos dar tiempo a los hijos, dejarlos disfrutar su niñez, contarles o leerles un cuento antes de dormir, sentarnos un rato a su lado y platicar sobre sus sentimientos y sus sueños. Hay que aprender a valorar los momentos que pasamos con ellos: el tiempo no vuelve, y cuando menos lo esperemos será su momento de dejar el nido y de volar a su destino. 

2. Respeta el ritmo de aprendizaje de los niños


Hay un estilo de crianza que trata de apoyar el desarrollo emocional, espiritual y físico de los niños; se denomina “crianza a fuego lento” o “paternidad lenta”. Ésta propone respetar los tiempos, las etapas y las habilidades e intereses de los hijos para que su aprendizaje sea más saludable y significativo.

El ritmo de vida de la sociedad moderna es cada vez más exigente y rápido, incluso para los menores, y es necesario protegerlos del estrés y la prisa cotidiana. Es preciso encontrar un equilibrio y dejar que disfruten de todo lo que les rodea, como la naturaleza, la lluvia, una caminata al aire libre... Enséñales a ver los colores en el cielo, a que jueguen hasta que se cansen y que expresen sus emociones y deseos a través del juego. 

3. Enséñales a disfrutar de lo cotidiano


Desde un amanecer hasta los paseos con el perro por la tarde. Todo ello le hará descubrir nuevos horizontes y potenciarán su creatividad, así como la empatía por la naturaleza y el medio ambiente. Deja que tu hijo ría, que brinque, y dale esa atención especial que necesita, porque los padres enseñan a los pequeños a desarrollar su intelecto y sus capacidades. 

No tienes que estar todo el día pegado a ellos, basta con darles tiempo de calidad (sin celular ni distracciones) y disfrutar al máximo su compañía, enséñales a amar a quienes les rodean, porque esas sensaciones y emociones serán tu legado más importante.

4. La infancia no dura para siempre


Los cambios en la infancia son rápidos y a veces difíciles de percibir, sobre todo si vivimos de prisa. Recuerda que la comunicación con tu hijo es importante. No importa qué edad tenga, escúchalo, permítele expresar sus inquietudes y aconséjalo. 

Busca un rato para reír y aprender a conocerlo, pues cuando menos lo esperes ese niño travieso y curioso se convertirá en un adolescente encerrado en su propio mundo. No permitas que se vuelva un completo desconocido, toma en cuenta que el tiempo que pases con él hoy, se reflejará en su futuro y en su manera de ver el mundo. 

5. Ser padres presentes tendrá impacto positivo en sus vidas


La importancia de educar a los hijos y de convertirnos en padres de acción es más valioso que serlo solamente de palabra; los niños necesitan ver a sus padres apoyándolos, buscan su aprobación y compañía debido a que son el primer contacto importante que tendrán con la comunidad. Lamentablemente algunos niños sufren abandono emocional o son obligados a vivir tan rápido como sus padres, y esto resulta estresante e injusto para ellos. ¿Cuándo entenderán que los niños no necesitan juguetes caros sino un poco de paciencia?, ¿que prefieren la compañía de su papá y no una consola de videojuegos? Algunos padres creen correcto sustituir su presencia con objetos, pero dime: ¿de qué sirve a un niño su bicicleta nueva si su papá no tiene tiempo para enseñarle a usarla? 

Es momento de reflexionar y de cambiar la manera de ejercer la paternidad; para un pequeño es más valioso un rato con sus padres que un programa de televisión. Preocúpate cuando ocurra lo contrario.
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