El odio es el veneno de nuestro corazón, el perdón LA CURA. Mira cómo libera tu alma y espíritu


Hemos llegado a pensar que al negar el perdón a quien nos ha ofendido lo estamos castigando. Sin embargo lo que hacemos es negarnos la oportunidad de cerrar ciclos y de seguir adelante, porque la herida seguirá abierta. 

El perdón no es un premio para quien se equivoca y daña, es una manera de liberar nuestra conciencia de los sentimientos negativos, de sanar nuestra alma y de engrandecer nuestro espíritu para alcanzar la paz mental.


Antes de proponer una solución y de dar algunos consejos para otorgar el perdón a quienes te han herido, me gustaría compartir estos puntos respecto de lo que significa perdonar de verdad. 

1. Perdonar no es olvidar


Perdonar no es dar la razón al otro; al hacerlo tampoco se olvida  con facilidad lo ocurrido, pero es el primer paso para la tranquilidad del ofendido. Es dejar atrás el pasado y conservar la experiencia para no repetirlo, es enfrentar el dolor y estar dispuesto a superarlo para vivir en paz. De esta manera puedes recuperar el balance en tu vida, porque el rencor te ata al pasado y no te permite crecer. 



2. Perdonar no te vuelve débil


Es todo lo contrario: te da fortaleza para superar todos los obstáculos y liberar tu mente. Te ayuda a cerrar el pasado y te permite enfocarte otra vez en el presente. Perdonar es necesario para retomar el curso de tu vida, no significa debilidad sino fortaleza para enfrentar lo que te hizo daño; es una manera de demostrar que has superado esa prueba y que estás listo para amar nuevamente. 

3. El perdón ayuda a sanar


Para recuperarnos de una traición es necesario perdonar, porque esto nos hará perdonarnos a nosotros mismos por haber confiado, nos ayuda a amarnos más. De nada sirve recordar el sufrimiento, aunque algunos lo toman como una lección para no volver a confiar. Pero ¿es realmente necesario aislarse y dejar atrás el amor? Lo que debes hacer es reunir el valor suficiente para amar de nuevo, porque una vida llena de amargura y sin amor no vale la pena. 

4. El perdón no justifica a quien te hizo daño


Muchos piensan que perdonar una infidelidad o una ofensa significa justificar a quien cometió la falta. Pero eso no es cierto, recuerda que el perdón es una manera de avanzar. ¡Hazlo por ti! Verás que cuando encuentres la fuerza para soltar lo que te daña, tu mente se liberará, la depresión se irá poco a poco y llegará con el tiempo la estabilidad emocional.  

No te enfoques en el pasado, perdona y libera tu mente de la negatividad y el dolor. 


● No sientas lástima por ti

Convertirte en la eterna víctima no es saludable ni bueno, no te ayudará a liberarte; por el contrario, te hará sentir miserable. Mejor enfócate en lo que quieres ser. ¿Quieres sentirte débil e impotente ante el dolor? Mírate en el espejo y seca tus lágrimas; es momento de poner la frente en alto y de liberar tu fuerza interior. Repite en tu mente cada mañana que puedes lograrlo y que hoy te has liberado. Sigues de pie a pesar de todo, así que considérate un triunfador. 


● Enfócate en tus deseos

Deja de pensar en lo que te hace daño; para superar una desilusión es necesario retomar tus proyectos y encontrar un propósito. Haz actividades que sean satisfactorias para ti y de esa manera lograrás reducir el efecto negativo y la depresión que te atormenta. 


● La ira y el resentimiento

Deja a un lado la ira y el resentimiento, porque estas conductas te atan al pasado y al dolor. Esto te ayudará a restaurar el equilibrio en tu vida y a ordenar tus pensamientos. Lo ideal es mantener una actitud positiva y comenzar de nuevo. 


● Mejora la relación con tus seres queridos

Apóyate en tus familiares y en tus amigos verdaderos. Platicar sobre lo ocurrido puede hacerte sentir mejor; aunque alguien te haya traicionado o herido, recuerda que no estás solo, existen más personas que están dispuestas a ayudarte y a demostrarte que te aman sin condiciones.

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