El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Deja de lamentarte y mira cómo ser feliz


¿Cuánto tiempo has desperdiciado en sufrimiento? Lo digo por lo siguiente: en la vida siempre habrá buenos y malos momentos, pero nosotros decidimos con qué actitud hacerles frente.

En el caso de los problemas, es probable que sintamos una enorme carga en los hombros y nos paralicemos, y en lugar de buscar una solución nos pongamos a pensar en lo mal que parece todo y en lo difícil que será resolver el conflicto.



Esto a la vez nos hace sentirnos las mayores víctimas de la situación, por lo tanto empezamos a pensar que no hay nada qué hacer, que no vale la pena intentar un cambio, que todo está perdido y simplemente nos resignamos a vivir así. Aunque nos puede doler, es más fácil asumir las cosas como son, pues el esfuerzo de cambiarlas implica trabajo, tiempo y ganas que quizá no sentimos… o por lo menos eso nos hacemos creer.



Hoy quiero decirte que ya basta de lamentarte, basta de amargar tus días y de ser simple espectador de la vida de los demás.  Deja de imaginar que podrías ser igual o más feliz, y hazlo realidad. 


Quizá responderás que “se dice fácil”, pero he vivido en carne propia lo difícil que es superar un problema y después, lo bien que se siente saber que hemos vencido al monstruo que nos hacía sufrir. 

Este es tu momento de ser feliz y de hacer que este sentimiento prevalezca en todos tus días, mejorarás tu seguridad, tu autoestima, la relación con tus seres queridos y tus conocidos, pues de ahora en adelante la abundancia llegará a tu vida en todos los sentidos. 

Aquí te comparto algunas sugerencias para poner fin al sufrimiento y abrir la puerta a la felicidad:

1.- Sal de tu zona de confort


Cuando tenemos todo es difícil que nos animemos a hacer algo distinto, pero si algo te falta debes ir por ello. Recuerda que para obtener resultados diferentes debes hacer las cosas de otra manera. Es normal que sientas un poco de miedo por lo que no conoces pero no dejes que eso te paralice; actúa y anímate a descubrir nuevas habilidades en ti. Como dicen los mexicanos: no hay peor lucha que la que no se hace.

2.- Haz lo que te apasiona 


Quizá hay proyectos o pasatiempos que tenías abandonados y es hora de darles vida nuevamente. Hacer lo que nos gusta nos da seguridad en nuestras habilidades, por lo tanto te hará sentir que puedes lograr eso y mucho más. Un deporte, un idioma, una clase de cocina... no dejes de prepararte y de crecer en todos los sentidos. 

3.- No temas al tiempo 


¿Cuántas veces has pensado que “es tarde para…”? Mientras estemos vivos tenemos tiempo, ese es el tesoro más grande del ser humano, por lo tanto hay que disfrutarlo y sacarle el máximo provecho. Te pido que grabes bien esto en tu corazón: jamás es tarde. Hay mucho que puedes hacer para sentirte mejor, invertir tiempo en ti te hará obtener grandes resultados. Olvídate de presiones como la edad, si lo quieres lograr y lo crees, se dará.

4.- Analiza tu responsabilidad sin culparte


Es cierto, en un problema siempre tenemos algo de responsabilidad, pero eso no quiere decir que somos los mayores culpables. Una culpa que sólo te atormenta es algo que intoxica tu vida, pero una culpa que te hace reflexionar y crecer es saludable. Admite tu parte y haz lo que esté en tus manos para remediar la situación, pero no cargues con lo que no te corresponde. 

5.- Enfócate en “para qué” en lugar de “por qué”


Simplemente el “por qué” no siempre tiene respuesta, pero el “para qué” está lleno de posibilidades y éstas son las que cambiarán tu vida, por lo tanto te pido que no las ignores. Analiza cada una de las soluciones que se te han ocurrido y maravíllate de todo lo que podría llegar a tu vida al tomar uno de esos caminos. 

6.- Perdona


Cuando sufrimos lo más seguro es que haya otra persona involucrada. Pero ¿te has puesto a pensar cómo él, ella o ellos siguen su vida y tú eres el único que pasa los días sufriendo? Basta. Perdónate a ti por soportar la situación, perdona a los demás por lo que hicieron y deja de cargar con esas heridas en tu alma. Sé que nada puede cambiar lo que ocurrió, pero precisamente por eso no tiene caso volver a recordarlo una y otra vez. Las cosas no cambian por más dolor que te hagan sentir; cambian cuando dejas de darles importancia para dedicar tu atención a algo o alguien que realmente valga la pena. 

7.- Sé agradecido 


Será imposible que veas esperanza cuando todo te hace sentir derrotado, pero siempre hay una luz al final del camino y en este caso, se trata de apreciar los detalles que te muestran que no todo está perdido. Acostúmbrate a hacer una lista de cinco cosas que te hacen agradecer el día antes de dormir, algo con tus hijos, con tu pareja, tus amigos, tu familia, tu trabajo, tu escuela, todo cuenta. El simple hecho de abrir los ojos e iniciar otro día es una nueva oportunidad de triunfar, ¿por qué desperdiciarla?

8.- Ayuda a otros 


Conocer los problemas de otras personas te hará ver los tuyos de forma distinta. Trabajar para ayudar a alguien a solucionar sus conflictos te permitirá aclarar tu mente para que las soluciones se abran paso. Además habrá ocasiones en que tu experiencia hará que alguien más no sufra lo mismo. Hacer una diferencia en el mundo hará que tu corazón tenga paz.

9.- Escucha a tus seres queridos 


Claro que a ellos no les gusta vernos sufrir, pero muchas veces insistimos tanto en algo que es necesario aprender las lecciones de la vida de forma dura. Ahora que has decidido volver a levantarte el apoyo, el amor y los consejos de las personas que te estiman valdrán mucho y tu proceso de recuperación será más sencillo. 

10.- Ponte en primer lugar 


Las personas que te rodean pueden opinar, decir y sugerir muchas cosas, pero al final de cuentas tú sabe mejor qué necesitas. Haz lo necesario para sentirte feliz sin lastimar a otros. Si estás bien entonces podrás bendecir la vida de otros. 

Así que, como dicen por ahí: “levántate y sacúdete el polvo”. Aprende de tus experiencias, todas te han dejado aprendizaje y usa esas enseñanzas para no repetir errores. Será más fácil de lo que crees y tendrás el apoyo de tus seres queridos para recuperar la confianza en ti.

Recuerda que el propósito más importante del ser humano es ser feliz y todos, sin excepción, tenemos en nuestro corazón lo necesario para lograrlo. Mereces lo mejor, no te conformes con menos.


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