El amor saludable NO vive de migajas. No te conformes con lo que necesitas, lucha por lo que mereces


El amor se construye, contrario a lo que muchos piensan; no nace “a primera vista” sino que surge con el paso del tiempo, impulsado por el romance físico, la química y la complicidad. Se le van sumando elementos como la confianza, la paciencia, y gracias a ellos evoluciona hasta convertirse en una sólida unión que puede superar cualquier malentendido. 

El amor saludable así es: no presiona ni anula la individualidad de la pareja, apoya sin limitar los deseos y el desarrollo personal del otro pero a la vez establece los propios. Hay quienes se encuentran atrapados en un amor a medias, pues han elegido pasar el resto de su vida con una persona que ni siquiera los respeta, que es impaciente y les presta poca importancia, tanto a sus intereses como a sus necesidades. 

¿Cómo reconocer un amor saludable? A continuación te muestro las verdaderas bases de una relación sin presiones y con entrega.


1. El amor se construye con el tiempo


El amor va más allá de los gustos en común; compaginar y sentir atracción son sólo los primeros pasos para comenzar a conocer a una persona. No dudes en experimentar, pero date el tiempo para hacerlo; el amor verdadero no apresura; al contrario, es paciente y se va formando a través del tiempo, de la convivencia sana, de la apertura sobre temas controversiales, y al compartir sus deseos más profundos. 


Lo más importante para el amor saludable es tener metas en común: buscar superación profesional en conjunto o formar una familia (con o sin hijos), el deseo de estabilidad y estar dispuestos a dialogar para superar cualquier adversidad. 

2. Amar es poner límites


Contrario a lo que presentan las telenovelas y los melodramas del cine, el amor no se trata de sufrir ni de sacrificar las libertades individuales por la pareja; el amor no es “aguantar” los defectos del otro, es aceptarlos siempre y cuando no dañen la propia integridad. 


Se deben establecer límites emocionales, poner en claro -y a través del diálogo- lo que estamos dispuestos a cambiar y a aceptar del otro; sin condiciones ni chantajes, simplemente llegando a acuerdos y dejando en claro las prioridades. Tampoco se deben tolerar abusos de ningún tipo: si tu relación está basada en el chantaje emocional, el abuso verbal, la violencia física o cualquier tipo de maltrato o la infidelidad crónica, estás viviendo en la codependencia y debes liberarte de inmediato. El amor verdadero protege, apoya y comprende; jamás hiere, porque lo que busca es el crecimiento en conjunto. 

3. El amor no garantiza que no existan problemas de pareja


¡Al contrario! Desacuerdos y discusiones forman parte de las relaciones humanas, y no sólo de pareja sino de cualquier tipo; no se deben evitar sino resolverlos con paciencia y buena comunicación. Es necesario considerar que cada individuo tiene su propia escala de valores y sus ideas, así que es imposible que una pareja esté de acuerdo en todo; sin embargo, afrontar esto con madurez garantiza amor sano y sincero. 

Los roces son inevitables, pero hay que saber escoger las palabras adecuadas para resolver cada conflicto: la clave está en el respeto a las opiniones ajenas y en la inteligencia emocional. 

4. Romance y amor son cosas distintas


El romance es lo primero que surge, es la chispa que enciende la pasión entre la pareja, es química, son caricias y besos en la recámara. Para amar de verdad a alguien primero debes estar dispuesto a aceptarte, a amar tu esencia y sentirte merecedor de vivir a plenitud ese romance, porque de ahí comenzará la verdadera aventura: descubrir qué tan compatible eres con esa persona especial. 


El romance es el primer paso pero no el único. ¡Que fácil es perdonar y complacer mientras se está bajo los efectos del enamoramiento!, lo único que se busca es quedar bien y hacer sentir pleno al otro. Pero con el paso del tiempo surge nuevamente la necesidad de crecimiento personal, y si ese deseo no se puede satisfacer la relación fracasará. ¡Nadie quiere dar sin recibir algo a cambio!, pues además de imposible es injusto. 

5. Representa un apoyo y no una carga


El amor saludable debe ser un pilar que sostiene a la pareja en los momentos de debilidad, de fatiga y de cansancio. Es una balanza, trabajo en equipo y superación en conjunto. Si tu pareja te exige que sacrifiques tus metas para estar a su lado, ten mucho cuidado, pues esa persona no es un apoyo sino una carga. 

El amor es desinteresado en cierto sentido, pues no debe condicionar al otro. Sin embargo, debe representar trabajo en equipo y cariño sincero. ¡En una relación todo se comparte! Desde las alegrías hasta las tristezas, pero también las responsabilidades y los logros, por eso debes elegir a esa persona especial con mucho cuidado. 

6. El amor no es necesitar, sino elegir


Llegamos al punto más importante. ¡No se necesita a alguien más para alcanzar la felicidad! El amor es un complemento de la vida, un ingrediente más en la receta del triunfo, de la realización personal y, sobre todo, una elección. Es un compromiso que se hace por convicción, no debe representar una necesidad enfermiza. Hay quienes se sienten frustrados e incompletos sin pareja, pero esas personas deben analizar su pasado y sanar las heridas que no han cerrado con los años. El primer paso para dar amor a alguien más es encontrarlo en uno mismo. 


El amor debe ser una elección y no una tabla de salvación, porque quien se engancha en una relación por necesidad, terminará asfixiando a la otra persona y destruirá el balance del amor saludable. 

Busca siempre el equilibrio y no te conformes con un amor que te da migajas. Quien se entrega en una relación debe hacerlo a plenitud, pues sólo así ambos podrán compartir la felicidad. 
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