Cuando escuches a este padre cantar el Aleluya creerás que estás en el cielo. ¡Para enchinarte la piel!


Siempre he dicho que quien hace las cosas con amor y pasión seguramente será admirado por los demás. No importa a qué te dediques, siempre debes trabajar por ser el mejor. Cuando una persona tiene vocación para una actividad, o está en el sitio correcto, desempeña sus tareas con entusiasmo, alegría y actitud positiva, pero lo mejor de todo es que contagia a quienes están a su alrededor. 

Hoy quiero compartirles un pensamiento del gran pastor y líder afroamericano Martin Luther King, quien dijo muy acertadamente: “Si un hombre es llamado a barrer las calles, pues debe ser el mejor en su oficio, debería barrer tal como pintaba Miguel Ángel, componía Beethoven o escribía Shakespeare”. Toda tarea que llevemos a cabo debe hacernos sentir plenos y orgullosos con el resultado. ¿De qué sirve hacer las cosas a medias? 

Me parece lamentable ver a esos servidores públicos que atienden a la gente malencarados, y todo porque no tienen vocación de ayudar. Lo peor es que ni siquiera les interesa desempeñar bien su trabajo. He visto también a maestros que pierden la paciencia y minimizan a sus alumnos, juzgándolos y humillándolos con castigos crueles que no ayudan a que los niños aprendan. ¡Al contrario!, les generan traumas y miedos, e incluso les provocan rechazo a la escuela.  



Contrario a todo esto, encontré un video que me parece digno de compartir, y lo comento de esta manera porque la persona que aparece en él es ejemplo de amor, vocación y pasión por su labor. Ocurrió en una peculiar boda en Irlanda, en la iglesia de Oldcastle. 

En ese lugar sagrado ofició la ceremonia el padre Ray Kelly, muy querido por la comunidad, por sus años de servicio y por una cualidad muy especial: su impresionante y hermosa voz, bendición que no dudó en compartir con los novios Leah y Chris.


El sacerdote no comentó nada a los invitados, mucho menos a los novios; quería sorprenderlos en ese día tan especial, ¡y lo logró!  Con mucha emoción interpretó el himno “Hallelujah”, de Leonard Cohen, pero con una adaptación de la versión original. Compuso una letra especial que comenzaba con estas palabras: “Nos unimos el día de hoy para ayudar a dos personas en su camino, en el momento que Leah y Chris comienzan su vida juntos”


Sonrió y continuó cantando sobre lo felices que lucían los novios frente al altar, rodeados de familiares y amigos cercanos. Pero lo más importante de todo fue el mensaje de amor, compasión y compromiso que dirigió a los novios al unirse ante Dios ese día. La ceremonia fue tan emotiva que la novia dejó escapar unas lágrimas, y al final llovieron aplausos. 


No todos los sacerdotes se atreven a hacer lo que el padre Kelly hizo; con su talento, amor y dedicación dio a los novios una valiosa y bella lección de vida. Pero también nos mostró que debemos poner alma y corazón en cada tarea, actividad o cosa que hagamos. 


A continuación les dejaré el emotivo video:

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