Cría hijos sin límites y te sacarán los ojos. Mira la importancia de un “NO” a tiempo.


La disciplina es necesaria para criar a los hijos, aunque muchos padres tienen un concepto muy equivocado de esa palabra y prefieren dejarlos “ser”. Esos papás son los primeros en quejarse cuando los niños desobedecen las reglas en la escuela o le faltan al respeto a otros adultos. 

Los límites son importantes para los niños. De alguna manera tienen que aprender que dentro y fuera de casa hay reglas que se deben respetar para la convivencia armoniosa. Pero, claro, si quieres tener un hijo tirano, egoísta, berrinchudo e irrespetuoso, no pongas reglas en el hogar y déjalo hacer lo que se le antoje. 

¿Realmente quieres que tu hijo sufra rechazos y regaños por tener mala actitud? Si tu respuesta es “No”, te recomiendo ponerle límites de conducta desde casa. A continuación te daré algunos consejos que pueden ayudarte: 

1.No pierdas el control


Para enseñar a los hijos a poner atención y obedecer reglas, es necesario que pongas en práctica la inteligencia emocional y el autocontrol. Si el niño ve una actitud irracional se sentirá inseguro y es poco probable que haga caso de lo que se le indica. Mantenerse calmado y expresar correctamente la conducta adecuada, será de gran ayuda para poner reglas en el hogar. Reflexiona y di a tu hijo lo que esperas de él. 


2.Explícale siempre el porqué


No se trata de imponer normas sin sentido, la importancia de poner  límites de conducta al niño está en que comprenda realmente el porqué. Decirle que no puede trepar la escalera del patio porque puede caerse y lastimarse gravemente, resulta más efectivo que “no te subas ahí”. Se trata de hacerle entender las cosas que pueden ponerlo en riesgo, así se verá más motivado a obedecer las reglas. 

3.No desapruebes a tu hijo sino su mala conducta


Algunos padres se desesperan con los pequeños, y en su intento por hacerles entender que tienen mal comportamiento dicen: “Niño malo, deja ahí”, “Eres un tonto. ¿No te dije que dejaras ahí?”. Estas palabras descalifican a los hijos y hieren su autoestima, por ello debes condenar la conducta y no a la persona, trata de usar frases como “eso que hiciste no está bien porque…”, “no está bien que hagas eso”, o cualquiera que repruebe la conducta, no al niño. 

4.Sé firme con las reglas


No se trata de castigar a los niños por cualquier cosa, pero para que aprendan a comportarse deben ver que sus malas conductas tienen consecuencias poco favorables para ellos. Por ejemplo, si dejas a tu hija 3 días sin televisión por pelear con su hermano, asegúrate que se cumpla lo que has dicho, de esa manera sabrá que los pleitos no serán tolerados en la casa, y claro que si vuelve a pelear con su hermano, será castigada nuevamente. 

5.Aprende a negociar con tus hijos


Haz que tus hijos vean que realmente te interesa su bienestar y que por ello les darás ciertas opciones a elegir. De esa manera lo harás sentir incluido en la toma de decisiones de la casa y de su vida cotidiana, pero también será más sencillo para él obedecer, pues pensará que ha tomado una decisión libre, aunque al final termine haciendo lo que tú quieres. Los niños necesitan sentirse valorados y escuchados, y cuando le das opciones de conducta sienten que son valiosos y capaces. 

6.Da un enfoque positivo a las correcciones de conducta


Evita convertirte en una madre o en un padre “No-no”, porque esto desmotiva un poco a los niños y los vuelve más propensos a romper las reglas y a tener conductas rebeldes. Poner límites no significa prohibir todo, sino tratar de que entiendan de forma positiva cómo comportarse. Como recomendación, los niños responden mejor a indicaciones positivas, por ejemplo: “dentro de la casa sólo puedes jugar tranquilamente, sin lanzar nada”, en vez de “no juegues con la pelota dentro de la casa”. Las frases enfocadas a lo permitido y no a lo prohibido son más fáciles de entender para los niños.

7.Evita llegar a los gritos


Controla el tono de voz cuando des indicaciones a tu hijo, pues aunque parezca que los niños responden mejor a los gritos, éstos les  provocan miedo e intimidación. Para que tu hijo te respete y obedezca es necesario que te mantengas en calma. Cuando tratas de controlarlo o manejarlo con gritos o insultos, ejerces violencia verbal y eso traerá consecuencias negativas a su autoestima. 
Recomendados
Recomendados