8 señales para identificar a un abusador de niños. Podría estar más cerca de lo que crees


Mucho se habla sobre el abuso que sufren mujeres y niños, aunque los hombres no están exentos. No es que las cifras hayan aumentado, sino que ahora hay más denuncias, y aunque el panorama pareciera horrible es la mejor manera de combatir el problema. 

La prevención es clave, por eso hoy quiero hablarte sobre los principales rasgos de un abusador sexual. Considero que esta información te ayudará a estar alerta ante cualquier peligro que pueda afectar a ti o a tu familia.



Primero quiero aclarar en qué consiste. Muchos piensan que para que sea considerado abuso debe haber penetración, pero no es así. El acto implica que el abusador seduzca, chantajee o manipule a la víctima, para involucrarla en una actividad que dé satisfacción sexual al agresor. 

El contacto físico también puede darse por tocamientos y por debajo o encima de la ropa. Otro punto que debemos considerar es el exhibicionismo: que el abusador obligue a la víctima a quitarse la ropa o a que se desvista y, si es menor, a la exposición de material no apto para su edad. De hecho, en caso de abuso infantil el culpable siempre es mayor; puede ser adulto, joven o adolescente. 

Ahora, ¿qué rasgos distinguen a un abusador? Estos son los principales: 

1.- No siempre tiene personalidad extraña


Muchos creen que los abusadores son algo antisociales, pero las denuncias indican que no es así. En su gran mayoría resultan personas que lucían “normales”, con vida relativamente buena, en la que hay pareja y tal vez hijos.

2.- Busca mostrar poder sobre la víctima


Los abusadores disfrutan la idea de poder dominar a su víctima, por lo tanto sienten satisfacción al lograr que alguien haga algo contra su voluntad y que los obedezca; va más allá del contacto físico. 

3.- Ataca a quienes considera débiles, cree que tiene ese derecho 


Algunos se sorprenden al descubrir que la víctima elegida es más fuerte de lo que pensaban, pues por lo general la estudian bien previamente para saber qué puntos pueden aprovechar para tener ventaja.

La cultura tiene mucho que ver: estadísticamente se ha comprobado que la mayoría de los abusos ocurren en regiones donde se cree que el hombre es superior a las mujeres y que sus necesidades son más importantes. 

4.- Se siente menos 


Esto puede verse cuando se comportan con prepotencia, no aceptan las opiniones de otros y se empeñan en tener la razón, como consecuencia de la inferioridad y la frustración que han experimentado en otras áreas de su vida. Intentan controlar lo que les sea posible para sentirse mejor, y así se aprovechan de sus víctimas.

5.- No les importa el sufrimiento de la víctima ni las consecuencias del abuso


Jamás piensa en cómo el ataque afectará a la víctima; es egoísta, cree que sus ganas de sentir poder justifican el abuso. Ejemplo claro de esto es cuando dicen que la víctima los provocó o que disfrutó el sometimiento. 

6.- Quizá sufrió abuso 


Puede ser que los agresores hayan sufrido abuso en su infancia o que fueron testigos de algún caso, por ello consideran que su conducta es normal, aunque esto no es socialmente aceptado.

7.- No es problema mental


La mayoría de los agresores están plenamente conscientes de lo que hicieron y de su conducta negativa, por lo tanto pueden ser juzgados sin problema. Deben aceptar la responsabilidad por su falta. 

Algunos abusadores alegan que actuaron bajo el efecto de una sustancia o que tienen un problema psíquico o mental, sólo para tener castigo menos severo.

8.- Culpan a la víctima 


Otros para evitar la sanción dicen que la víctima los provocó, pero no es así. Cuando estamos con una persona y ésta se siente incómoda, nos pide detenernos o simplemente dice “no”, debemos respetar su decisión y retirarnos. La condición social, la forma de vestir o el hecho de que no pueda defenderse no justifican el abuso: la víctima no es culpable. 

Lamentablemente en la gran mayoría de los casos de abuso, el agresor resulta ser familiar o persona cercana a la víctima. Ante ello debemos tener comunicación clara, estar conscientes de que nadie tiene derecho sobre nosotros ni puede obligarnos a hacer algo que nos incomode, y debemos marcar límites ante la menor señal de que algo puede ocurrir. Estos detalles también debemos dejarlos claros con los más pequeños, que son los más vulnerables. 

Asimismo es importante denunciar cualquier caso de abuso ante la autoridad correspondiente, pues un abuso que no se denuncia abre la puerta a que el agresor vaya tras otras víctimas.

Sé que es un tema delicado, pero con comunicación y prevención podemos hacer una gran diferencia.
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