8 errores que cometes con tu hijo y están destruyendo su autoestima e independencia


Los hijos son el reflejo de la educación y la vida de los padres, y lamentablemente pueden convertirse en víctimas de nuestros errores o ser el perfecto equilibrio entre su propio talento y potencial y nuestras virtudes. El sueño de todo padre es ser su ejemplo, enseñarles a ver el mundo de manera distinta y prepararlos para que tengan un futuro exitoso, sólo que, a veces, en su deseo por verlos triunfar pueden dañarles la autoestima. 

Es importante analizar nuestro comportamiento y considerar que lo primero que debemos hacer es fortalecer su valor como personas y cuidar su autoestima. Jamás debemos olvidar que los niños buscan aceptación, valoración y aprecio de sus padres. Es necesario tratarlos con respeto y evitar a toda costa juzgarlos, porque es su momento de aprender. 

Hoy comparto con ustedes una serie de conductas que destruyen la autoestima y la independencia de los hijos, y que cometemos a diario sin darnos cuenta... 


1. Hacer las cosas por ellos


Darles todo en la mano o hacer todo por ellos sin dejarlos pensar en una solución, volverá a tus hijos completamente dependientes de ti. Llegarán a pensar que no tienen ninguna responsabilidad en el hogar o en la escuela. Muchos padres prefieren hacer las cosas de esta manera, para ahorrar tiempo y evitar que los niños tengan accidentes, sin considerar que es su momento de aprender y de ver que pueden hacer muchas cosas sin intervención de sus padres. Con el paso del tiempo entenderán que son capaces de hacer todo lo que necesitan y su autoestima se fortalecerá. 

2. Compararlo con otros niños


Un niño al que comparan con alguien más pensará que no es tan valioso como otros y que debe ser diferente para que sus padres lo amen o lo acepten. Recuerda que debes tener expectativas realistas sobre el comportamiento de tus hijos; cada persona tiene habilidades diferentes, y debes amar a tu pequeño con las suyas. Evita compararlo con sus hermanos, amigos de la escuela o con algún otro niño, porque podrías herir su autoestima, hacerlo sentir menos valioso y poco querido por sus padres. 

3. Minimizar su esfuerzo


Es muy común que los padres usen frases como: “¿No puedes hacer esto?, ¡pero si es muy fácil!”, “¿Tardaste tanto tiempo sólo para esto?”. Por supuesto que no tienen intención de lastimarlos, pero esas palabras desprecian sus esfuerzos. Para ti es muy sencillo atar los cordones de tus zapatos o resolver problemas de matemáticas de primaria, pero él apenas va aprendiendo y tu deber como padre es ayudarlo si se equivoca, e impulsarlo para que no pierda las ganas de intentarlo de nuevo.

4. Exigir más allá de sus capacidades


Hay que exigir a un pequeño de acuerdo con sus habilidades, su edad y su madurez emocional, no darles tareas en las que pueden fallar y hacerlos sentir poco capaces, por ejemplo obligar a un niño de 7 años que cuide a su hermanito de 3 años. Lo más saludable es fijar metas y compromisos de acuerdo con su edad y capacidades, para evitar que se frustre al tratar de completar tareas que aún no les corresponden. 

5. No reconocer y fortalecer sus cualidades


No hay que enfocarse en los defectos de los niños, si bien debemos corregir sus errores y asegurarnos de que aprendan valiosas lecciones. Es necesario considerar sus sentimientos y sus emociones, explicarle con paciencia y amor. Pero muchos padres pierden la proporción de los regaños y se dedican a atacar a los hijos, minimizando o anulando por completo sus virtudes y cualidades. ¿Por qué la obsesión en recalcar los errores? Evita hacer esto; lo peor que un padre puede hacer es poner a los hijos etiquetas que dañen su confianza y los hagan dudar de sus cualidades. 

6. No dejarlo cometer sus propios errores


La sobreprotección no es buena herramienta, interfiere con la madurez de los hijos, los vuelve inútiles, dependientes e incapaces de valerse por sí mismos. Cuando un padre no deja que los hijos se equivoquen crea una burbuja que se romperá de manera violenta cuando salgan a enfrentarse al mundo real. Los niños que jamás tuvieron que preocuparse por resolver sus errores, generalmente son poco tolerantes ante las frustraciones y buscan el apoyo de los padres, incluso en la edad adulta, porque son incapaces de pensar por sí mismos.  

7. Chantajes


A veces de manera inconsciente los padres culpan a los hijos o tratan de manipularlos, para que hagan lo que ellos creen conveniente, sin respetar sus deseos o sus inquietudes. Otros los hacen sentir culpables y responsables de algún evento desafortunado o utilizan frases como: “¿Ya viste lo que provocas?” “Me vas a matar de un susto, no vuelvas a hacer eso”. “Por tu culpa se cayó tu hermano”. Culpar a los niños puede dañarlos e incluso perjudicarlos a futuro, pues se harán codependientes y pondrán siempre necesidades, deseos y sentimientos de los demás antes que los propios. ¿Realmente quieres que tu hijo crezca siendo un dependiente emocional?   

8. Condicionar el amor


El amor a los hijos debe ser incondicional; nunca amenaces a tu pequeño negándole aprecio, cuidados y protección, pues eso lo dañará. Hay maneras mejores de corregirlo y de hacerlo entrar en razón, evita llamarle la atención con amenazas o desprecios. No los lastimes de esta manera, porque cuando sea adulto y busques su cariño, te lo negará de la misma forma que tú lo hiciste en su niñez. 

Trabaja en los estímulos positivos y procura ser paciente, esa virtud te ayudará a educar con amor a tus hijos. 
Recomendados
Recomendados