6 razones por qué te sientes sola y vacía. Cuando piensas que todo está perdido, Dios te tiende la mano


Varios filósofos, artistas y líderes espirituales han llegado a la misma conclusión: somos mente, cuerpo y espíritu, y para vivir en armonía cada aspecto es necesario aprender a equilibrar cada uno. 

Quizá sientes que has logrado muchas cosas en tu vida profesional, personal y amorosa, pero aun así todo ello no es suficiente para hacerte sentir una persona plena y feliz. ¿A qué crees que se debe esta apatía? 

Existen factores que nos debilitan y frenan nuestro crecimiento espiritual, hundiéndonos en un vacío donde sólo reina la soledad. ¡Sal de ese agujero que te tiene atrapado! y descubre aquí la causa de esa infelicidad y ese desequilibrio espiritual: 

1.Eres una persona egocéntrica


Es bueno tener autoestima sólida y saber valorar cada aspecto de tu persona, pero cuando ese ¨amor propio¨ es excesivo te conviertes en un ser egocéntrico; es decir, alguien que solamente se preocupa por sus sentimientos, sus deseos vacíos y materiales y llega a sentir inferiores a que quienes lo rodean. Las personas que manifiestan conductas como reacciones agresivas ante las críticas y que tienen dificultades para reconocer sus errores, suelen estar muy separadas de su “yo interno”, se conocen poco y no están seguras de lo que buscan en la vida. Muchas veces esta conducta es un mecanismo de defensa, para ocultar la terrible soledad que les trae la falta de amor y por temor a salir lastimados. 

2.Has perdido la fe


La fe es esa cualidad que nos conecta y nos permite estar en contacto con ese ser superior. Dios ha dado a todos sus hijos la facultad de creer, de ver más allá de lo que nuestros sentidos pueden abarcar, a observar con el corazón. El momento en que negamos esa cualidad y nos alejamos de su camino y enseñanza, perdemos la esperanza y con ello la fe. No tengas miedo de acercarte a Dios, cree en su palabra y cuando la soledad invada tu espíritu, ten siempre en mente que él estará ahí para escuchar tus súplicas e iluminar tu camino. No todo en la vida es razón, mente y cuerpo, porque si nuestro espíritu se debilita poco a poco se van las ganas de seguir en pie.

3.Valoras demasiado las cosas materiales


Es importante obtener beneficios materiales, pues para vivir cómodamente necesitamos hogar, comida, muebles, ropa y hasta automóvil para trasladarnos de un lado a otro, pero no debemos dar demasiada importancia a las cosas materiales. No debes matarte trabajando para conseguir objetos, porque  cuando basas tu esfuerzo y tu energía en el dinero, dejas de lado otros aspectos que te pueden brindar mayor satisfacción y bienestar, como convivir con tu familia, hablar con tus seres queridos, pasar un rato agradable con tu pareja o retomar contacto con tus amistades. Reflexiona y toma en cuenta que cuando llegue el inevitable final no te llevarás nada al otro mundo, lo único que quedará de ti serán los buenos o malos recuerdos en la mente de todos con quienes compartiste esta vida. 

4.No te conoces de verdad


El autoconocimiento puede traernos un gran entendimiento de nosotros y el mundo que nos rodea, desde cómo nos relacionamos con los demás, cuáles son nuestras fortalezas y qué aspectos debemos mejorar. Es necesario meditar y preguntarnos “¿qué hace falta en mi vida para ser feliz?” Porque esa soledad que sientes hoy, el vacío de tu espíritu y el no estar en contacto con tus deseos más profundos trae a nuestra vida incertidumbre y pesar. Cuando no conoces tus metas no sabes cómo trabajar para lograrlas, y por lo tanto, no te permites ser feliz. Libérate de las ataduras a través del diálogo interno y la meditación. Conocerte a ti mismo es el primer paso a la iluminación de tu mente y espíritu. 

5.Te preocupa demasiado la apariencia


Es importante cuidar nuestro cuerpo, pues éste es nuestro verdadero templo sagrado, donde habitan nuestra esencia y nuestro espíritu. Claro que hay que atender las necesidades de éste, pues si no estamos bien físicamente es complicado desenvolvernos y realizar todas las actividades diarias. Pero ¡ojo!, no hay que confundir cuidados con preocupación excesiva, pues si dedicamos toda la energía a mantenernos bien físicamente, sin cultivar la mente y sin alimentar el espíritu, terminaremos con el balance que hay entre esos elementos. Si basas toda tu vida en aparentar jamás podrás ser feliz; la verdadera alegría está en la aceptación y el equilibrio en el aspecto físico, emocional y espiritual.  

6.Ves la soledad como algo malo


La soledad no es un castigo, y debemos aprender a valorar esos momentos en los que podemos estar a solas con nuestros pensamientos. Cuando no estamos en armonía y paz con nosotros mismos, el propio pensamiento se vuelve insoportable, porque no conocemos la verdad de nuestro espíritu y siempre trataremos de huir de lo desconocido. Pero la soledad puede servirnos para reconectar con el “yo interno” y aprender a encontrar nuestro camino en la vida. 

Espero que esta reflexión te ayude a hallar nuevamente tu camino hacia Dios y a la paz espiritual. 

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